
Cinco días después del trágico accidente ferroviario en Adamuz, el silencio del gobierno se ha vuelto más elocuente que cualquier declaración. Hay 45 fallecidos, decenas de heridos y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, parece haber desaparecido del radar. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, no ocultó su indignación: la sociedad espera no solo condolencias, sino explicaciones claras. Según Feijóo, el silencio del jefe de Estado erosiona la confianza en el sistema y deja a la población sin información sobre la seguridad de los viajes en el país.
Las preguntas se multiplican cada día. ¿Por qué el presidente no se pronunció inmediatamente tras la tragedia? ¿Por qué aún no hay claridad sobre las causas del siniestro? Feijóo insiste: solo la implicación directa de Sánchez puede devolver la confianza a los ciudadanos. Exige la convocatoria de una sesión extraordinaria del Parlamento para que el presidente explique qué sucede con la infraestructura ferroviaria de España y quién es responsable de esta sucesión de accidentes.
Crisis de confianza
La situación se complica por una serie de incidentes en las vías férreas. En una semana, se han registrado cuatro accidentes, incluida la tragedia en la línea Rodalíes en Cataluña, donde falleció un maquinista tras el derrumbe de un muro sobre el tren. Feijóo destaca: si las vías están en buenas condiciones, ¿por qué limitar la velocidad? Y si no lo están, ¿por qué no se tomaron medidas antes? Las decisiones de la empresa Adif solo aumentaron el caos: en un solo día, cambiaron tres veces los límites de velocidad en el tramo de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, y luego aplicaron estas medidas a otras líneas.
Las preguntas al liderazgo del sector del transporte se multiplican. El Ministerio de Transportes está sumido en escándalos y detenciones: el exministro José Luis Ábalos y el exasesor de Renfe Koldo García han terminado entre rejas. También está bajo investigación la exdirectora de Adif Isabel Pardo de Vera y otros altos cargos sospechosos de manipular contratos. Feijóo no oculta su irritación: a su juicio, el sistema está impregnado de nepotismo e incompetencia, y en cargos clave acaban personas sin la cualificación adecuada.
Fallos sistémicos
Aún están frescos los recuerdos del gran apagón que paralizó España durante diez horas hace apenas nueve meses. Entonces, como ahora, las autoridades no ofrecieron explicaciones claras. Feijóo destaca que en el último semestre el país ha sufrido dos de los mayores fallos en servicios públicos clave. Ya no se trata de una coincidencia, sino de un síntoma de una profunda crisis de gestión.
El líder de la oposición está convencido de que no se trata de una serie de infortunios, sino de un problema sistémico. Acusa al Gobierno de incapacidad para garantizar la seguridad y la estabilidad, así como de falta de transparencia. Según él, los ciudadanos tienen derecho a saber quién toma las decisiones y por qué esas medidas resultan tan contradictorias.
Exigencia de responsabilidad
El viernes, Feijóo reunió en la sede del partido a su equipo de respuesta ante crisis. En el encuentro participaron el vicesecretario económico Juan Bravo, el ex presidente de Renfe Pablo Vázquez y expertos en transporte ferroviario. El objetivo principal es diseñar una estrategia de presión al Gobierno y exigir explicaciones públicas a Sánchez.
Paralelamente, Feijóo mantiene un contacto permanente con los representantes parlamentarios del partido para coordinar acciones en el Congreso y el Senado. Si los socialistas rechazan debatir la cuestión en la cámara baja, la oposición planea trasladarla al Senado.
Respuesta del presidente
Mientras la oposición incrementa la presión, Pedro Sánchez finalmente rompió su silencio. Desde Bruselas, prometió que la investigación de los accidentes en Adamuz y Gelida será lo más transparente posible y que el Gobierno asumirá toda la responsabilidad. Sin embargo, estas palabras llegaron solo varios días después de la tragedia, cuando el descontento social ya había alcanzado su punto máximo.
La pregunta de por qué el presidente no se pronunció de inmediato sigue sin respuesta. La sociedad espera no solo promesas, sino también medidas concretas. Por ahora, la confianza en el Gobierno continúa cayendo y la oposición utiliza la coyuntura para aumentar la presión. Crece en el país la sensación de que nadie controla la situación y que la responsabilidad sobre la vida de los ciudadanos se diluye entre organismos y funcionarios.












