
En el escenario político español estalla un nuevo escándalo: Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha sido citado oficialmente a declarar en el Congreso. El motivo es la investigación sobre las circunstancias y la gestión de la catástrofe DANA, que en 2024 se cobró la vida de 230 personas. La fecha del interrogatorio está fijada para el 2 de febrero, y la atención de todo el país está centrada en este acontecimiento.
La decisión de citar a Feijóo fue aprobada por mayoría de los representantes del PSOE y Sumar en la comisión parlamentaria. El político deberá explicar qué información recibió en pleno auge de la tragedia y comentar sus declaraciones públicas posteriores. Ese mismo día, pero ya en la tarde, responderá a las preguntas de la comisión una empleada del servicio 112, y una semana después lo hará el exjefe de gabinete de Carlos Mazón, José Manuel Cuenca.
Presión política
Los representantes de Compromís han mostrado especial insistencia en exigir el interrogatorio a Feijóo. Su diputado Alberto Ibáñez ha acusado en varias ocasiones al líder de la oposición de ocultar la verdad y ha definido incluso al Partido Popular como una «organización criminal». Según Ibáñez, Feijóo debe aclarar los detalles de sus conversaciones con el entonces presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y explicar por qué sus declaraciones no coincidían con la realidad.
En un principio se preveía escuchar a Feijóo la semana siguiente, pero la comisión aplazó la sesión para comienzos de febrero. Esta decisión ha generado debate: algunos consideran que el gobierno está ganando tiempo, mientras otros creen que se están preparando para plantear preguntas más duras.
Discrepancias en los testimonios
La situación se complicó después de que Feijóo admitiera ante el juez durante el interrogatorio que no había recibido de Mazón toda la información que anteriormente declaraba conocer públicamente. En las primeras horas tras la catástrofe, el político aseguraba estar «al tanto de los acontecimientos en tiempo real», pero más tarde presentó ante el tribunal conversaciones de WhatsApp que demostraban lo contrario.
En diciembre de 2025, Feijóo entregó al juez los mensajes recibidos de Mazón el día de la tragedia. Posteriormente, a petición del tribunal, proporcionó también sus propios mensajes. Este intercambio de datos se convirtió en un punto clave de la investigación, ya que las acusaciones de manipulación de hechos se basan precisamente en estos chats.
Preguntas sin respuesta
La comisión pretende averiguar por qué el líder de la oposición afirmó con tanta seguridad estar informado, cuando en realidad la situación era diferente. Las autoridades exigen explicaciones: ¿se trató de un engaño consciente o de un malentendido entre los políticos? Las respuestas a estas preguntas podrían influir no solo en la reputación de Feijóo, sino también en el equilibrio de fuerzas en la política española.
La citación de Feijóo al Congreso no es una simple formalidad. Es un intento de arrojar luz sobre las acciones de la oposición en un momento crítico para el país. En una sociedad que exige transparencia y responsabilidad, cualquier intento de ocultar la verdad se convierte en un juego peligroso.
Próximos pasos
En las próximas semanas, la comisión continuará escuchando a los testigos clave. Además de Feijóo, se deberá interrogar a una empleada del servicio de emergencias y al exjefe de gabinete de Mazón. Cada uno de ellos podría aportar nuevos detalles al panorama de lo sucedido.
Por la intensidad del ambiente, se espera que las audiencias sean tensas. Las preguntas para Feijóo serán incisivas y sus respuestas estarán bajo la atenta mirada no solo de los políticos, sino de todo el país. España aguarda el desenlace, ya que está en juego la confianza tanto en el gobierno como en la oposición.












