
Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, llegó hace unos días a Formentera, una pequeña isla que en los últimos meses ha estado en el centro de atención debido al fuerte aumento en el número de migrantes irregulares. Los residentes locales, que suman unos 12.000, llevan tiempo alertando: su infraestructura no puede hacer frente al flujo de personas que llegan en embarcaciones desde Argelia.
Junto a la presidenta de las Islas Baleares, Marga Prohens, Feijóo recorrió las zonas costeras donde con mayor frecuencia se producen los desembarcos de migrantes. Ambos políticos expresaron abiertamente su decepción por la actuación de las autoridades centrales, a quienes acusan de ignorar los problemas de la región. Según sus palabras, la situación en las islas empeora cada año, y la crisis se agudizó especialmente a partir de 2024.
Feijóo considera que la actual crisis migratoria es el resultado de una política negligente e ineficaz del gobierno de Pedro Sánchez. Criticó al presidente por no garantizar la seguridad de la costa ni destinar los recursos necesarios para apoyar las estructuras locales. A su juicio, esta postura solo incentiva el interés de las redes criminales dedicadas al tráfico de personas.
Las cifras de los últimos años son realmente llamativas: si en 2017 arribaron a Baleares menos de 100 embarcaciones con migrantes, para mediados de 2025 ese número ya superaba las 300 y el de llegados, más de 5.000. Feijóo destacó que la región nunca había enfrentado un flujo así y subrayó que la ruta a través de las Islas Baleares sigue ganando popularidad entre los migrantes irregulares.
Durante la visita, el líder de la oposición se reunió con representantes de las fuerzas de seguridad y de los sindicatos policiales. Destacó que en los últimos años ha aumentado considerablemente el número de españoles preocupados por la inmigración ilegal.
En el marco de su viaje, Feijóo recordó las propuestas de su partido para endurecer las políticas migratorias. En particular, aboga por la deportación de todos los extranjeros que hayan cometido delitos en el país, incluso si tienen estatus legal. Se presta especial atención a los reincidentes y a quienes hayan cometido delitos contra la libertad sexual. Según el político, la falta de una política clara en este ámbito solo agrava la situación.
Feijóo también afirmó que deben ser los propios españoles quienes decidan quién puede entrar en el país y bajo qué condiciones. Se mostró en contra de convertir las ayudas sociales en una fuente de ingresos permanente para los migrantes.
Según el líder de la oposición, los intentos de integración basados en la «bondad» no han funcionado. Considera que para mantener el orden y la seguridad son necesarias reglas claras, basadas en el mérito y la adaptación. Feijóo criticó duramente la práctica de repartir migrantes entre las regiones, calificándola de injusta y poco ética. Especialmente le indigna la situación de los menores, quienes, según sus palabras, son “repartidos” entre las autonomías como si fueran paquetes.
Marga Prohens, presidenta de las Islas Baleares, destacó que el problema de la migración ilegal en Formentera se está agravando cada vez más. Señaló que las autoridades centrales no muestran interés por la situación en las islas, a diferencia de los representantes de la oposición. Según sus datos, actualmente hay más de 700 menores migrantes no acompañados en las Baleares, y dos tercios de los atendidos por los servicios locales son precisamente estos niños. Solo este año han llegado a Formentera más de 2.000 migrantes, y el número de menores bajo tutela ha alcanzado los 136.












