
Los habitantes de Cataluña volvieron a sufrir importantes interrupciones en el servicio de trenes de cercanías. La mañana del viernes comenzó con el cierre inesperado de un tramo de la línea R4 entre l’Hospitalet de Llobregat y Martorell. La causa fue un nuevo desprendimiento en la zona de Sant Feliu, donde continúan las extensas obras de soterramiento de las vías ferroviarias. Miles de pasajeros se vieron afectados de inmediato, obligados a buscar rutas alternativas y a enfrentarse a retrasos.
Las autoridades han reconocido que el restablecimiento del tráfico ferroviario normal no será cuestión de un solo día. Los representantes de las compañías ferroviarias recomiendan utilizar el transporte urbano: tranvías, autobuses y metro. Mientras no se apruebe un recorrido específico de autobús, los viajeros deben combinar por su cuenta distintos medios de transporte. Según las estimaciones preliminares, los trabajos para eliminar las consecuencias del desprendimiento se prolongarán durante toda la jornada, y las restricciones de velocidad en los trenes continuarán hasta abril.
Consecuencias del desprendimiento
El derrumbe ocurrió en una zona donde se están realizando obras de soterramiento y, aunque la vía férrea no sufrió daños directos, la circulación de trenes quedó interrumpida. Según los responsables de las compañías ferroviarias, la recuperación total del servicio solo será posible una vez concluidos todos los trabajos de reparación. Durante las próximas semanas, los pasajeros tendrán que adaptarse a transbordos y restricciones.
El secretario de Transporte informó que no será hasta abril cuando se espera volver al horario habitual. Hasta entonces, en muchos tramos continuarán las limitaciones de velocidad temporales y algunas líneas funcionarán de manera intermitente. En particular, la línea R3 permanecerá parcialmente cerrada hasta 2027 debido a las obras de ampliación en curso.
Rutas alternativas
La mañana del viernes, la situación en las líneas ferroviarias de Cataluña se complicó aún más. Aunque el día anterior se logró restablecer la circulación en algunos tramos, nuevos desprendimientos volvieron a alterar los horarios. En la línea R1, los trenes solo llegan hasta Blanes, donde los pasajeros deben hacer trasbordo a otro tren para continuar hasta Maçanet-Massanes. Después, es necesario otro cambio, esta vez rumbo a Portbou. La situación es similar en la línea R4: los trenes operan entre Sant Vicenç de Calders y Sant Sadurní d’Anoia, pero de ahí hasta Martorell Central el trayecto se realiza en autobús. Tras Martorell Central, los trenes retoman el servicio, pero en el tramo hasta Manresa es necesario hacer trasbordo a un tren lanzadera.
El túnel rehabilitado la víspera en Rubí ya se utiliza para el transporte de mercancías. Las obras de refuerzo en la estructura han finalizado: las grietas en la bóveda se fijaron con placas de acero, lo que permitió reanudar el paso de trenes. No obstante, el transporte de pasajeros sigue restringido por precaución.
Restricciones y demoras
El viernes, los pasajeros se enfrentaron a numerosas restricciones y retrasos. En la línea R1, entre Hospitalet y Mataró circulan cinco trenes por hora, mientras que entre Mataró y Blanes solo hay dos. En la línea R2, el servicio se ha restablecido, aunque en el tramo sur la frecuencia de trenes sigue siendo reducida. La línea R3 permanece cerrada y los pasajeros deben utilizar autobuses en ciertos tramos.
Se presta especial atención a la línea R4, donde anteriormente ocurrió la tragedia en Gelida. Aquí, entre Sant Sadurní y Martorell Central siguen operando autobuses, y en el tramo hasta Terrassa Estació de Nord los trenes circulan según el horario. Más adelante, hasta Manresa, es necesario hacer transbordo a un tren lanzadera o a un autobús. Las rutas regionales entre Manresa y Cervera, así como entre Reus y Vinaixa, Reus y Riba Roja d’Ebre, y Reus y Plana Picamoixons, también han sido temporalmente sustituidas por autobuses. La línea R8, habitualmente utilizada por trenes de mercancías, aún no está en funcionamiento.
Trabajos en la infraestructura
La compañía ferroviaria continúa los trabajos en 91 puntos críticos de la infraestructura. Además, se realizan tareas de prevención y mantenimiento en otras 648 ubicaciones. Estas acciones son necesarias para evitar nuevos incidentes y garantizar la seguridad de los pasajeros. A pesar de todos los esfuerzos, la recuperación completa del servicio estable en todas las rutas todavía no está asegurada.
En publicaciones anteriores ya se abordó el tema de la inestabilidad en el servicio ferroviario en Cataluña. Tras el accidente en Gelida, los pasajeros se han enfrentado repetidamente a cancelaciones de trenes, retrasos y transbordos obligatorios. Las autoridades prometieron acelerar la reparación, pero los plazos siguen aplazándose. Un análisis detallado de la situación y de las causas de las interrupciones está disponible en el portal RUSSPAIN.COM, donde se examinan las consecuencias para los habitantes de la región y las perspectivas de mejora del sistema de transporte.
En los últimos años, la red ferroviaria de Cataluña ha enfrentado repetidas pruebas de resistencia. Derrumbes, accidentes y fallos técnicos han provocado retrasos masivos y cancelaciones de trenes. El problema se agravó especialmente tras el incidente en Gelida, cuando miles de pasajeros quedaron atrapados por la situación. El aumento de este tipo de incidentes llevó a las autoridades a revisar el mantenimiento de la infraestructura y reforzar el control sobre el estado de las vías. A pesar de las medidas tomadas, restablecer la estabilidad del servicio ferroviario sigue siendo uno de los principales retos de la región.












