
La posible flexibilización del régimen penitenciario para la exlíder de ETA, María Soledad Iparraguirre Guenechea («Anboto»), ha desatado una intensa polémica en España. La Fiscalía de la Audiencia Nacional se opuso a concederle libertad diurna, al considerar que esta decisión podría establecer un peligroso precedente para todo el sistema de cumplimiento de condenas en delitos de terrorismo. Según la Fiscalía, un alivio prematuro de las condiciones carcelarias socava la confianza en el principio de cumplimiento íntegro de las penas y puede generar malestar entre las víctimas de atentados terroristas.
Según informa El País, la Fiscalía presentó una objeción formal contra la decisión del Departamento de Justicia del País Vasco, que en marzo autorizó a Anboto salir de prisión durante el día en días laborables. Sin embargo, está obligada a regresar a su celda por las noches y los fines de semana. Los fiscales subrayan que la condenada no ha cumplido las tres cuartas partes de su pena y que su experiencia fuera de la cárcel se limitó a solo dos días. Según el Ministerio Público, este enfoque no cumple con los estándares establecidos y puede interpretarse como un intento encubierto de conceder anticipadamente un régimen más flexible.
A diferencia de un caso similar con otro exlíder de ETA, Garikoitz Aspiazu («Txeroki»), donde la fiscalía apoyó la flexibilización del régimen por su participación en programas de justicia restaurativa y reconocimiento de culpa, la situación de Anboto genera serias dudas en el Ministerio Público. Los fiscales consideran que en su caso falta una motivación suficiente para otorgar beneficios y no se ha realizado una valoración de las posibles consecuencias para la sociedad y las víctimas.
Argumentos de la fiscalía
La fiscalía señala que la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite cierta semilibertad a los internos de segundo grado, debe estar debidamente fundamentada. En el caso de Anboto, según el Ministerio Público, las autoridades del País Vasco emplearon este mecanismo para eludir los procedimientos habituales, sin esperar el cumplimiento de condiciones clave. En concreto, los fiscales indican que la interna no tuvo permisos de salida prolongados y reiterados, y la única salida de dos días le fue concedida sin control judicial.
El organismo también recalca que, para los casos relacionados con terrorismo, se exige un enfoque especial y una argumentación reforzada al tomar decisiones sobre la flexibilización del régimen. La fiscalía considera que en el caso de Anboto no se evaluó el impacto social y psicológico en las víctimas, ni se explicó el motivo de la ruptura del principio de transición gradual hacia condiciones más benignas.
Según El País, actualmente 18 reclusos vinculados a ETA disfrutan de condiciones similares en virtud del artículo 100.2. Sin embargo, los fiscales temen que la extensión de esta práctica pueda conducir a una reducción masiva de penas sin justificación suficiente.
Reacción de la sociedad y de las víctimas
La decisión de conceder libertad diurna a Amboto provocó duras críticas por parte de asociaciones de víctimas del terrorismo. La organización Covite lo calificó de “amnistía encubierta” y representantes de otras entidades expresaron su preocupación ante posibles daños a la confianza en el sistema judicial y el riesgo de una ola de descontento entre los afectados.
En marzo de 2026, quedaban 119 presos vinculados a ETA en cárceles españolas y francesas, de los cuales 114 se encontraban en centros del País Vasco. Según russpain.com, este tipo de decisiones podría abrir un nuevo debate sobre la reforma del sistema penitenciario y los criterios de flexibilización de penas para condenados por delitos de terrorismo.
En el contexto del debate sobre la legitimidad de las decisiones de las autoridades, cabe recordar que la reciente detención de un exdiputado en Madrid también generó una intensa reacción y controversia sobre la actuación policial. Más información sobre el impacto de estos hechos en la opinión pública y el enfoque hacia la justicia se puede consultar en el reportaje sobre la reacción al arresto del exdiputado en la capital.
Contexto y casos similares
En los últimos años, España se ha enfrentado a decisiones controvertidas sobre la flexibilización de las condiciones para condenados por terrorismo. En 2025, una polémica similar surgió por el traslado de varios exmiembros de ETA a un régimen más benévolo, lo que provocó protestas de víctimas y políticos. En aquel momento, las autoridades también argumentaron la participación de los internos en programas de rehabilitación y su cooperación con la justicia, aunque la reacción pública fue muy dispar. Estas situaciones ilustran la dificultad de equilibrar la humanización del sistema penitenciario con la necesidad de atender los intereses de las víctimas y de la sociedad.












