
En Madrid ha estallado un nuevo escándalo de corrupción vinculado con la aerolínea Plus Ultra. En diciembre, agentes de la unidad de delitos económicos de la Policía Nacional realizaron registros en la oficina de la compañía y detuvieron a varios directivos. Entre los arrestados se encuentran el director general Julio Martínez, el administrador Roberto Rosselli, un empresario homónimo y un abogado español. La operación fue el resultado de una investigación de varios meses iniciada por la fiscalía anticorrupción a principios de año.
La investigación sospecha que los 53 millones de euros asignados a Plus Ultra en 2021 como parte del apoyo estatal podrían no haberse utilizado para su propósito original. Según la fiscalía, estos fondos formaron parte de un esquema de lavado de dinero proveniente de Venezuela. El caso volvió a cobrar relevancia después de que en 2024 las autoridades francesas y suizas proporcionaran a sus homólogos españoles nueva información sobre el movimiento de fondos en cuentas europeas.
Esquemas y sospechas
Según la investigación, el dinero destinado al rescate de la aerolínea pudo haber sido transferido a cuentas en el extranjero relacionadas con un grupo criminal organizado. La fiscalía sostiene que se trata de fondos desviados de programas estatales venezolanos, en particular del sistema de reparto de alimentos CLAP y de la venta de oro del banco nacional. A través de una compleja red de empresas, este dinero supuestamente llegaba a Europa, donde se procedía a su legalización.
En el marco de la investigación, el tribunal de Madrid decidió dejar a los detenidos en libertad provisional con la obligación de no salir del país. Tienen prohibido abandonar España y se les han retirado los pasaportes. Todos los involucrados deben presentarse cada semana ante la policía. La investigación continúa y la lista de sospechosos podría ampliarse.
Nuevos implicados
En el caso surgieron inesperadamente nuevos nombres. Entre ellos se encuentran la esposa del actual presidente del Gobierno, Begoña Gómez, la asesora gubernamental Cristina Álvarez y el empresario Juan Carlos Barrabés. Todos ellos fueron oficialmente incluidos en la investigación en la primavera de 2024. La instrucción judicial va recortando poco a poco la lista de sospechosos, aunque la atención está centrada en el posible uso indebido de cargos públicos para fines personales y la malversación de fondos estatales.
En concreto, los investigadores analizan si Begoña Gómez empleó a su asistente para asuntos privados, así como las condiciones en las que se adjudicaron contratos estatales a empresas de Barrabés. Además, están bajo sospecha las actuaciones en la Universidad Complutense, donde, según la fiscalía, pudo haber abuso de poder en el reparto de fondos públicos.
Continúa la investigación
Paralelamente, en Madrid se prepara otro juicio de gran repercusión relacionado con la corrupción entre exministros y altos cargos del partido gobernante. Las vistas judiciales sobre estos casos están previstas para la primavera del próximo año. La investigación sobre el caso Plus Ultra permanece cerrada al público, los detalles de la operación no han sido revelados y los implicados siguen bajo vigilancia de las fuerzas del orden.
Toda esta historia vuelve a poner sobre la mesa las cuestiones de transparencia en la asignación de fondos públicos y el control sobre su uso. Se prevé que la investigación sea prolongada y nuevos detalles pueden surgir en cualquier momento.











