
Francisco Igea pasó su último día en el pleno de las Cortes de Castilla y León, escenario donde, en la última década, ha sido tanto vicepresidente como opositor relegado. Su carrera política comenzó en 2015, al incorporarse a Ciudadanos, y terminó en 2023 con su expulsión del propio partido. En ese periodo, Igea se convirtió en una de las figuras más relevantes de la política regional, y su relación con Alfonso Fernández Mañueco evolucionó de la cooperación al enfrentamiento abierto.
Gastroenterólogo de profesión, Igea regresa ahora a la medicina, dejando atrás años marcados por intrigas políticas, alianzas inesperadas y desilusiones. Su intento de cambiar el equilibrio de poder en la región fracasó cuando Albert Rivera insistió en pactar con el Partido Popular (PP) pese a la victoria socialista en las elecciones de 2019. Esa alianza forzada, que el propio Igea definía como “un matrimonio de conveniencia”, terminó de forma dolorosa cuando el PP prefirió pactar con Vox y Ciudadanos desapareció prácticamente del panorama político autonómico.
La ruptura con Mañueco
Tras el distanciamiento de Mañueco respecto a Ciudadanos, Igea quedó como una voz solitaria, criticando a sus antiguos aliados tanto desde dentro como fuera del partido. Sus intervenciones parlamentarias se caracterizaban por su dureza y franqueza, y su discurso de despedida evocó una escena de culto: “He visto cosas que no creerían”. Recordó intrigas políticas, estrategias fallidas y su propio papel en la gestión regional durante la pandemia.
Igea no ocultó que su apoyo al PP fue un error del que asume la responsabilidad personal. Reconoce que podría haber desafiado la voluntad de la dirección de Ciudadanos, pero optó por mantener la unidad del partido, aunque eso le costara su reputación. «Elegir entre lo correcto y lo posible siempre es complicado», confesó a sus compañeros al despedirse del parlamento.
Cambios políticos
Con la salida de Igea, se cierra toda una etapa para Castilla y León. Su carrera coincidió con una época en la que la región, por primera vez en décadas, estuvo al borde de un cambio: en 2019, los socialistas liderados por Luis Tudanca lograron la victoria, pero no pudieron formar gobierno sin el apoyo de otros partidos. Igea, que entonces coqueteaba abiertamente con la posibilidad de una alianza con el PSOE, finalmente acató la decisión de Rivera y permaneció en tándem con Mañueco.
Esta alianza duró poco. En diciembre de 2021, Mañueco sorprendió a Igea al anunciar la disolución del parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones, lo que fue un golpe para él. A partir de entonces, Igea quedó aislado políticamente y su influencia en la cámara se redujo drásticamente.
La influencia de Vox y los nuevos retos
Desde 2022, el gobierno autonómico de Castilla y León quedó por primera vez en manos de una coalición entre PP y Vox, el primer acuerdo de este tipo entre conservadores y la extrema derecha en Europa. El nuevo vicepresidente, Juan García-Gallardo, rápidamente se hizo conocido por declaraciones polémicas y escándalos, mientras que la política regional se volvió aún más polarizada.
Sin embargo, ni siquiera esta alianza resistió el paso del tiempo: en el verano de 2024, tras la intervención del líder nacional de Vox, Santiago Abascal, la coalición se disolvió. Mañueco se mantuvo en el poder, pero ya sin el apoyo de sus socios, mientras que Igea continuó con sus críticas, aunque su voz en el parlamento se fue apagando.
Reconocimiento personal
En su discurso de despedida, Igea subrayó que siempre creyó en lo que hacía e invitó a los diputados restantes a reflexionar sobre sus propias motivaciones. No esperó palabras de despedida de Mañueco, señalando que su relación hace tiempo se había reducido a intercambios públicos de recriminaciones. “Sé lo que he hecho y entiendo lo que significó para muchos”, afirmó, cerrando así su capítulo político.
Con la salida de Francisco Igea, no solo concluye su historia personal, sino también toda una etapa de la vida política de Castilla y León, marcada por compromisos difíciles, alianzas inesperadas y una lucha constante por el cambio.












