
El aumento repentino del precio del combustible en España se ha hecho evidente para millones de conductores y empresas. En solo una semana, el diésel subió un 14% y la gasolina casi un 8%. Es el ritmo de crecimiento más alto desde el inicio del conflicto en Ucrania. La causa es la escalada de tensión en Ormuz, donde la interrupción del transporte de petróleo ha desatado oleadas de pánico en los mercados globales. Conductores y empresas españolas ya asumen nuevos costes, y las compañías de transporte revisan sus tarifas.
Según el último informe del Boletín Petrolero de la Unión, el precio medio del litro de diésel alcanzó los 1,645 euros, el nivel más alto desde octubre de 2023. La gasolina también subió hasta 1,60 euros por litro, por primera vez desde agosto de 2024. Ambos combustibles encadenan ocho semanas consecutivas de subidas. La fuente destaca que el diésel vuelve a superar el precio de la gasolina, lo que se relaciona con la dependencia europea de las importaciones de diésel, principalmente desde países de Oriente Medio.
Causas del salto
Las cotizaciones internacionales del diésel han aumentado un 48% desde el inicio de las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esto ha eliminado por completo las ventajas fiscales del diésel en España. En la Bolsa de Londres, los futuros de diésel superaron los 1.116 dólares por tonelada. Desde el principio del conflicto, los precios medios del diésel en el país han subido un 24%, y los de la gasolina un 12%. Según el Ministerio para la Transición Ecológica, el diésel encareció un 24,6% y la gasolina un 12,3%.
En España la gasolina tiene un impuesto especial de 10 céntimos superior al del diésel. Sin embargo, el actual aumento del precio del petróleo ha eliminado por completo esta ventaja. Los analistas denominan esta situación como price reversal: el diésel supera a la gasolina en precio durante los momentos de crisis. Esto se debe a que el diésel no solo se emplea en turismos, sino también en camiones, maquinaria agrícola, así como para calefacción y generación de energía.
Impacto en la economía
El bloqueo de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de las exportaciones mundiales de crudo, ha incrementado la inestabilidad. El mercado europeo es especialmente sensible a las interrupciones en el suministro de diésel. El encarecimiento del diésel repercute en el coste del transporte y, por tanto, en el precio de los productos. Según russpain.com, si la situación se prolonga, la inflación en España podría acelerarse debido al aumento de los gastos logísticos.
El diésel también se utiliza como alternativa al gas licuado en la generación eléctrica. Por ello, su demanda se mantiene alta incluso cuando cae el consumo de gasolina. Así, en cada crisis importante el diésel sube más que la gasolina, como ya se percibe en los precios actuales de las estaciones del país.
Contexto global
La inestabilidad en el mercado petrolero preocupa a la industria no solo por la volatilidad de los precios, sino también por los posibles cambios en el equilibrio global entre oferta y demanda. Si se prolonga el bloqueo de Ormuz, hasta el 20% del crudo mundial podría quedarse fuera del mercado, lo que llevaría a un nuevo repunte de los precios y a una mayor inflación energética.
En los últimos años, España ya ha afrontado situaciones similares. Tras el inicio del conflicto en Ucrania en 2022, los precios del combustible también se dispararon, lo que provocó protestas masivas de transportistas y un aumento en los precios de los alimentos. Se observaron subidas similares durante la crisis de Oriente Medio en 2019. En cada ocasión, los efectos sobre la economía se sintieron rápidamente: aumentaron los costes de transporte, subieron los precios de los productos y la inflación se aceleró. Ahora la situación se repite, pero la magnitud y la rapidez de los cambios son aún más evidentes.












