
En Galicia ocurre algo que sorprende incluso a los padres más escépticos: en las escuelas rurales, donde hasta hace poco el inglés era una rareza, ahora los niños conversan con extranjeros con naturalidad. En las montañas, a cientos de kilómetros de la ciudad más cercana, los alumnos discuten sobre el clima y sus películas favoritas en la lengua de Shakespeare. Y esto ya no es un caso aislado, sino una nueva realidad para la región, que por segundo año consecutivo lidera el país en el dominio del inglés.
La base de este fenómeno es un sistema educativo poco habitual, donde tres lenguas tienen el mismo peso. El gallego, el español y el inglés se reparten el tiempo académico por igual, con un 33 % para cada uno. Según los funcionarios locales, este enfoque no fue solo un experimento, sino una auténtica revolución para las escuelas. Como resultado, según estudios internacionales, Galicia supera con firmeza no solo a sus vecinos, sino también a grandes ciudades como Madrid y Barcelona.
Tres lenguas, una escuela
La implantación del modelo trilingüe comenzó con escuelas voluntarias, pero pronto se extendió a la mayoría. Docentes y padres observan que los niños no solo no confunden los idiomas, sino que empiezan a comprender mejor tanto la lengua materna como la estatal y la extranjera. En primaria, algunas asignaturas se imparten en gallego, otras en español y el resto en inglés. En secundaria, la proporción se mantiene, aunque cada centro decide en qué idioma imparte cada materia, siempre respetando el equilibrio de horas.
Hoy en día, más de la mitad de los centros educativos de la región funcionan bajo este modelo. Cerca de 150 mil alumnos alternan a diario entre tres idiomas, lo que se ha convertido en una práctica habitual. Las autoridades aseguran que este enfoque no solo no ha debilitado el gallego ni el español, sino que, por el contrario, ha elevado el nivel de alfabetización en todas las áreas. En las pruebas nacionales, Galicia se mantiene consistentemente entre los tres primeros puestos en lectura y comprensión de textos.
Extranjeros en el pueblo
Un papel clave en el éxito de la región lo desempeñan los asistentes extranjeros. Casi 700 jóvenes de distintos países —desde Estados Unidos hasta la India— trabajan en 791 escuelas, incluidas las aldeas más remotas. Para muchos estudiantes, el encuentro con un hablante nativo supuso el primer paso hacia un verdadero dominio del inglés. Ahora, en las aulas rurales, se puede escuchar no solo el acento gallego, sino también el americano o el británico.
El programa comenzó con unas pocas decenas de asistentes, pero creció rápidamente. Las autoridades regionales no lo ocultan: se invierten recursos considerables porque los resultados son evidentes. Sin embargo, no todos están satisfechos; algunos funcionarios en Madrid consideran que los obstáculos burocráticos pueden poner en riesgo el desarrollo futuro del sistema. En Galicia temen que la intervención del gobierno central rompa ese equilibrio único.
Igualdad de oportunidades
El trilingüismo en Galicia comienza desde el jardín de infancia y se mantiene hasta la formación profesional. Incluso en los colegios y cursos para adultos, parte de las asignaturas se imparten en inglés. La región fue pionera en el país en introducir módulos en lengua extranjera en el sistema de formación profesional, y ahora otras autonomías se interesan por esta experiencia.
Un detalle importante: los exámenes de idiomas son gratuitos y se realizan directamente en las escuelas. Esto permite a los graduados obtener un certificado oficial sin gastos adicionales, algo especialmente relevante para las familias con menores ingresos. Además, funciona el programa de intercambio Galemundo, gracias al cual miles de alumnos y profesores viajan cada año al extranjero para realizar prácticas.
Líderes sin concesiones
El último ranking internacional volvió a colocar a Galicia a la cabeza en dominio del inglés entre todas las regiones de España. Las ciudades de Vigo y A Coruña también destacan entre las mejores del país. Los responsables locales aseguran que no es casualidad, sino fruto de quince años de trabajo y de un enfoque fundamental: no enfrentar los idiomas, sino darles los mismos derechos. Así, el inglés ha llegado incluso a los lugares más remotos de la región, y hoy los escolares de pueblos de montaña pueden sorprender a cualquier turista con su pronunciación.
Sin embargo, tras bastidores, no todo es tan sencillo. Las autoridades regionales temen que las nuevas normas y la burocracia procedente del centro puedan desmantelar el sistema construido. Familias y docentes observan la situación con preocupación: aquí está en juego no solo el posicionamiento en los rankings, sino el futuro de toda una generación.












