
La mañana del jueves, Juana Rivas compareció ante el juez en el tribunal de Granada por un caso relacionado con la posible retención ilegal de su hijo de 11 años. El procedimiento se inició tras la denuncia de su expareja, Francesco Arcuri, quien asegura que la madre no cumplió la orden de un tribunal italiano de devolver al niño a Italia.
La historia comenzó en diciembre del año pasado, cuando el niño, que residía con su padre en la isla de Cerdeña, viajó a Granada para pasar las vacaciones de invierno. Según lo acordado, debía regresar con su padre después de las fiestas, pero esto no sucedió. Desde entonces, los padres se enfrentan en una verdadera batalla legal: en España, la madre intenta quedarse con el menor, mientras que en Italia el padre exige su devolución.
Poco después, Juana Rivas logró una autorización provisional para quedarse con el niño, alegando la necesidad de una protección urgente. No obstante, en febrero, un tribunal italiano otorgó definitivamente la custodia al padre y ordenó a la madre devolver al hijo. Pese a ello, el niño permaneció en España, donde siguió asistiendo a clase hasta el final del curso escolar.
Arcuri insistió en que la decisión del tribunal italiano debía cumplirse también en España, ya que ambos países forman parte de la Unión Europea. Durante varios meses, los tribunales españoles reconocieron este requerimiento, pero no fijaban fechas ni establecían un procedimiento claro para la entrega del niño. Sólo en julio se asignó un día y una hora concretos para el traslado del menor al padre. En la fecha señalada, las partes acudieron al juzgado, pero el traspaso no se realizó debido a una confusión. Sólo varios días después el niño fue entregado a su padre y regresó a Italia, donde reside actualmente.
Las disputas judiciales continúan
Este no es el único enfrentamiento entre Juana Rivas y Francesco Arcuri. En España sigue abierto un proceso por una posible retención ilegal del menor, mientras que en Italia se está evaluando una denuncia por presunto maltrato de Arcuri hacia sus hijos. El caso italiano todavía se encuentra en la fase inicial y no se espera una resolución a corto plazo.
Juana Rivas ya se había enfrentado a acusaciones similares: en 2018 fue condenada por una infracción parecida, cuando impidió que sus dos hijos regresaran con su padre. En aquel entonces, fue sentenciada a cinco años de prisión, pero la pena fue reducida y posteriormente recibió un indulto parcial. Sin embargo, una de las condiciones del indulto era no reincidir en este tipo de delitos durante cuatro años. Este plazo no vence hasta noviembre, y el caso actual se examina precisamente en este periodo.
El proceso judicial en Granada podría ser decisivo para Juana Rivas. Si es declarada culpable, se enfrenta a la posibilidad de perder su libertad y violar las condiciones del indulto. Al mismo tiempo, la situación de la custodia y el futuro del niño sigue siendo extremadamente tensa y compleja, ya que las decisiones de los tribunales españoles e italianos no siempre coinciden, y los intereses de los padres son diametralmente opuestos.












