
En los últimos 24 años, España ha experimentado cambios significativos en la distribución de su población, con ejemplos especialmente notables en la provincia de Guadalajara. Allí se encuentran dos municipios situados en los extremos opuestos de los procesos demográficos: Yebes ha liderado el crecimiento de habitantes, mientras que Angón ha encabezado la pérdida de población.
Yebes, situado a aproximadamente una hora en coche de Madrid y a veinte minutos de la capital provincial, ha multiplicado por 32 su población desde el año 2000. Entonces contaba con solo 167 habitantes, mientras que a inicios de 2024 alcanzaba ya unos 5.400. Este aumento se debe principalmente a la apertura de la estación de trenes de alta velocidad AVE y a la construcción del nuevo barrio residencial “Ciudad Valdeluz”, que atrajo a nuevos residentes en busca de vivienda cerca de grandes ciudades.
A diferencia de Yebes, Angón ha perdido un 84% de su población en el mismo periodo: de 45 habitantes en el año 2000 a solo siete en 2024. Este municipio se encuentra a casi dos horas de Madrid, lejos de nodos de transporte y autopistas, lo que dificulta la llegada de nuevos habitantes y el desarrollo de negocios. El pueblo no cuenta con tienda ni farmacia, y el único lugar de encuentro es el bar local. La mayoría de los habitantes restantes son personas mayores; los jóvenes y las familias con niños se han marchado en busca de mejores oportunidades.
Guadalajara destaca también por otros indicadores: seis de los veinte municipios españoles con el crecimiento de población más rápido se encuentran aquí. Entre ellos están Quer y Pioz, donde el número de habitantes se ha multiplicado por más de diez. Al mismo tiempo, seis de las veinte localidades con la mayor pérdida de población también están situadas en esta provincia. Por ejemplo, en Arbeteta solo quedan 16 habitantes, un 81% menos que a principios de siglo.
Las autoridades de Yebes esperan que el crecimiento continúe: según las previsiones, en diez años aquí podrían vivir hasta 20.000 personas. El municipio ya está completamente habitado y hay nuevos proyectos listos para su ejecución. Sin embargo, la mayoría de los residentes trabajan fuera de la ciudad, ya que la economía local aún no puede ofrecer suficientes puestos de trabajo. Al mismo tiempo, alrededor de mil niños estudian en las escuelas y se está debatiendo la posibilidad de poner en marcha rutas adicionales de trenes de alta velocidad para mayor comodidad de los habitantes.
En Arbeteta y otras pequeñas aldeas la situación es la contraria: ya no quedan familias con niños y la actividad económica es mínima. La principal fuente de ingresos proviene de la agricultura y de las visitas estacionales de antiguos residentes. En estas condiciones, la apertura de nuevas empresas es prácticamente imposible, lo que solo acelera el proceso de despoblación de los pueblos.
Los contrastes demográficos de Guadalajara reflejan una tendencia nacional. Entre 2000 y 2024, la población disminuyó en 4.923 municipios de España, aproximadamente el 60% de todos los núcleos de población. En conjunto, perdieron más de 1,2 millones de habitantes, a pesar de que la población total del país aumentó en 8,1 millones de personas. El principal éxodo se produce en el interior rural, pero la reducción también ha afectado a algunas capitales provinciales como Cádiz.
Al mismo tiempo, 3.154 municipios incrementaron su población, registrando un aumento de casi 9,3 millones de habitantes. Esto es especialmente evidente en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades y en los nuevos desarrollos residenciales, a donde se mudan familias en busca de mejor infraestructura y acceso al transporte.
Las pequeñas aldeas, donde viven apenas unas decenas de personas, siguen perdiendo habitantes. Por ejemplo, en el municipio más pequeño del país —Illán de Vacas (Toledo)— solo quedan dos residentes. Tres cuartas partes de las localidades que en 2000 tenían, como máximo, 100 habitantes, han visto mermar aún más su población para 2024.
Por el contrario, las grandes ciudades prácticamente no pierden población. De las 55 ciudades con más de 100.000 habitantes, solo diez han registrado un leve descenso en los últimos 24 años, y todas ellas siguen siendo importantes polos de atracción.
De este modo, España se enfrenta a una urbanización continua y al despoblamiento de las zonas rurales. El ejemplo de Guadalajara ilustra claramente cómo la accesibilidad del transporte y los nuevos proyectos residenciales pueden revitalizar algunos municipios, mientras que otros desaparecen gradualmente del mapa del país.












