
En 2025, España sorprendió al mercado energético al reducir drásticamente las compras de gas natural licuado (GNL) ruso. Durante el año, el país adquirió 42.629 GWh de este combustible procedente de Rusia, lo que representa solo el 11,4% de todas las importaciones de GNL. Para comparar, el año anterior la cifra fue mucho mayor: 72.360 GWh. La caída fue significativa, alcanzando un 41,1%. Rusia, que hasta hace poco se mantenía como uno de los principales proveedores, ahora ocupa el tercer lugar en el suministro de GNL a España, por detrás de Estados Unidos y Argelia.
Esta caída no ha pasado desapercibida. Por primera vez desde 2022, el gas ruso alcanzó un nivel tan bajo en la estructura de las importaciones españolas. En diciembre de 2025, a pesar de la tendencia general, Rusia logró situarse en segundo lugar en volumen mensual, cubriendo el 21,1% del total. Sin embargo, esto fue más una excepción que la norma: al cierre del año, la tendencia es clara, España sigue alejándose del gas ruso.
Evolución del mercado
El sector energético en España está experimentando cambios difíciles de ignorar. Si antes el GNL ruso era uno de los componentes clave en el mix energético del país, ahora su participación disminuye rápidamente. Las razones de este giro pueden ser diversas: desde decisiones políticas hasta cambios en el mercado energético internacional. Pero el hecho es claro: España intensifica la diversificación de sus fuentes de gas.
Argelia y Estados Unidos ahora imponen sus condiciones en el mercado español de GNL. Rusia, a pesar de sus anteriores volúmenes, se ve obligada a ceder posiciones. En diciembre de 2025, cuando la cuota de gas ruso aumentó inesperadamente, esto pareció más un fenómeno temporal que un regreso a los niveles anteriores. En general, durante el año, España apostó por otros proveedores.
Impacto en la economía
La reducción de las compras de GNL ruso no podía dejar de afectar las relaciones económicas bilaterales. Para España, es un paso hacia una mayor independencia y flexibilidad en el mercado global. Para Rusia, supone la pérdida de una cuota significativa en uno de los mayores mercados europeos. Sin embargo, las empresas españolas, al parecer, no lamentan especialmente esta situación. Rápidamente encontraron alternativas, cambiando a suministros desde Argelia y Estados Unidos.
La cuestión de cuán sostenible es esta tendencia sigue abierta. Pero ya ahora se puede afirmar: España no teme cambiar las reglas del juego si esto favorece sus intereses. En energía, como en política, no hay aliados eternos, solo contratos ventajosos.
Perspectivas y desafíos
¿Qué le espera al mercado español de GNL en los próximos años? Es evidente que el país seguirá buscando nuevas vías para garantizar su seguridad energética. Reducir la dependencia del gas ruso no es solo una medida económica, sino parte de una estrategia más amplia. En un contexto de inestabilidad en los mercados globales y riesgos geopolíticos constantes, España prefiere no poner todos los huevos en la misma cesta.
Sin embargo, aún no es posible prescindir por completo del GNL ruso. Incluso en diciembre de 2025, a pesar de la caída general, Rusia volvió a figurar entre los principales proveedores por volumen de entregas. Esto demuestra que el mercado sigue siendo flexible y sujeto a fluctuaciones. No obstante, la dirección de los cambios ya está marcada y difícilmente se modificará en un futuro próximo.












