
En los últimos años, la escena política de España ha vivido una tensión inédita entre dos instituciones clave: el Senado, dominado por el Partido Popular (PP), y el Congreso de los Diputados, controlado por la coalición que respalda a Pedro Sánchez. Desde el inicio de la actual legislatura, el PP ha optado por un enfrentamiento frontal con la dirección de la Cámara Baja, presidida por Francina Armengol. Uno de sus principales instrumentos de presión han sido las numerosas demandas presentadas ante el Tribunal Constitucional, que ya suman cerca de treinta. Sin embargo, hasta ahora ninguna de estas acciones le ha dado resultados positivos al partido.
En 2025, el Tribunal Constitucional dictó cerca de veinte resoluciones relacionadas con la actividad del Congreso, y en todos los casos respaldó la postura de la Cámara Baja. Por su parte, el Senado cumplió con su anuncio previo e interpuso una demanda por conflicto de competencias contra el Gobierno por la ausencia del proyecto de Presupuestos en el Parlamento. Se trata ya de la tercera iniciativa de este tipo en un año, siendo que las dos anteriores también se dirigieron contra el Congreso.
Batallas judiciales
Uno de los recientes conflictos surgió debido a una enmienda a la ley del servicio público de justicia relacionada con el aumento de salario para una categoría específica de jueces. La enmienda fue incorporada mediante la corrección de un error, lo que generó el descontento del PP. Otra controversia está vinculada con el rechazo de la enmienda del Senado a la ley de desperdicio alimentario, que proponía reducir el IVA de los productos básicos del 4% al 2%. El Gobierno ejerció su derecho a bloquear las iniciativas que afectan al presupuesto vigente, pero el PP considera que en este caso no había motivos para ello.
En el Tribunal Constitucional también se estudia otro conflicto entre el Senado y el Congreso, esta vez por la implementación de una directiva europea que permite a los presos computar el tiempo cumplido en otros países. Esta medida podría reducir las penas para condenados por terrorismo. El PP no prestó atención a las consecuencias de la reforma en sus primeras etapas y, cuando la situación se hizo pública, intentó introducir modificaciones ya vencido el plazo, pero el Congreso rechazó su tramitación.
Ataque a gran escala
En el caso de la ley de residuos alimentarios, el PP utilizó todos los mecanismos posibles: además del recurso en el Senado, los grupos parlamentarios del partido presentaron quejas similares en ambas cámaras. Esta estrategia alcanzó su máxima amplitud durante la tramitación de la ley de amnistía. Las reclamaciones no solo cuestionaban el contenido de la ley, sino también el procedimiento de aprobación: el PP sostenía que la iniciativa debía partir del Gobierno y no del grupo parlamentario socialista. En total se presentaron 15 recursos, tanto por parte del grupo en el Congreso como de los gobiernos autonómicos controlados por el PP. En tres comunidades — Aragón, Murcia y Cantabria — las quejas provinieron tanto del poder ejecutivo como del legislativo, con el respaldo de Vox. Todas fueron desestimadas, incluidas las relativas al procedimiento de tramitación de la ley.
El Tribunal Constitucional también rechazó recursos similares de Vox y del Gobierno de Castilla-La Mancha, donde el presidente Emiliano García-Page es un tradicional opositor de Sánchez dentro del PSOE. Esta misma comunidad autónoma intentó impugnar la distribución del impuesto bancario entre las regiones, pero ese recurso también fue rechazado en diciembre del año pasado.
Decisiones del tribunal
En el último año, el Tribunal Constitucional —de mayoría progresista— ha resuelto 20 casos con la participación del Congreso, avalando siempre su posición. Además del caso de la amnistía, el PP perdió la disputa sobre el procedimiento de la reforma del año pasado, que limitó las competencias del Consejo General del Poder Judicial, cuyo mandato llevaba prorrogado debido al bloqueo del propio PP.
Actualmente, el tribunal aún tiene pendientes seis recursos del PP relacionados con la actividad del Congreso, así como tres demandas del Senado por conflicto de competencias. Entre ellas se encuentran las leyes de igualdad de género, modernización de la administración pública, implementación de la directiva europea sobre antecedentes penales y el intento del Gobierno de desbloquear el nombramiento de dos magistrados del Tribunal Constitucional mediante una enmienda al Código Penal. Fue precisamente en este último caso donde el PP logró la suspensión temporal de la tramitación de la ley: por primera vez en la historia de la democracia, el tribunal adoptó tal decisión por una mínima mayoría de votos.












