
El domingo, la red de trenes de cercanías de Renfe volvió a ser protagonista por una serie de fallos técnicos y paradas forzadas en varias líneas. Los problemas más graves afectaron a la línea R3, que conecta L’Hospitalet de Llobregat con Puigcerdà, así como a las rutas entre Barcelona y Tarragona.
El sábado, el servicio en la línea R3 se detuvo por completo en la tarde debido a daños en la catenaria. El domingo por la mañana, los trenes reanudaron la circulación en ese tramo, pero unas horas después el servicio tuvo que suspenderse de nuevo por una nueva avería. Esta vez, el tráfico quedó interrumpido entre las estaciones de L’Hospitalet de Llobregat y La Garriga.
Los pasajeros que estaban en trayecto tuvieron que utilizar los autobuses que Renfe proporcionó rápidamente para el traslado entre estaciones. Se recomendó a los viajeros dirigirse a la estación de Granollers, a la que se podía llegar a través de las líneas R4 y R2 Norte, para realizar el transbordo a los autobuses.
Paralelamente, durante el domingo por la tarde se registraron interrupciones en otras líneas que conectan Barcelona y Tarragona. En concreto, en las líneas R2 Sud, R14, R15, R16 y R17 se produjeron retrasos y cancelaciones de trenes. En uno de los tramos, entre las estaciones de Cunit (Tarragona) y Cubelles (Barcelona), un tren se detuvo por una avería técnica y los pasajeros tuvieron que ser evacuados.
Hacia la tarde del domingo, el tráfico en la mayoría de las rutas fue restablecido y los trenes comenzaron a retomar progresivamente sus horarios habituales. Los operadores informaron que la frecuencia y los intervalos del servicio se normalizarán en breve.
Los servicios de protección civil levantaron la alerta por incidentes ferroviarios tras finalizar la evacuación de los pasajeros y solventar las principales averías.
La situación en la línea R3 sigue siendo tensa, especialmente ante las próximas obras de duplicación de vías entre las estaciones de Parets del Vallès y La Garriga, que iniciarán en apenas un mes. Estas intervenciones buscan aumentar la fiabilidad y la capacidad de la línea, que enfrenta dificultades técnicas de manera recurrente.
En los últimos meses, los pasajeros de trenes de cercanías en Cataluña han sufrido cada vez más interrupciones en el servicio, lo que genera malestar y obliga a la operadora a adoptar medidas adicionales para garantizar la estabilidad del transporte.












