
A principios de diciembre, la reconocida periodista española Isabel San Sebastián intentó pasar una velada en el restaurante Nubeluz, propiedad del célebre chef José Andrés. Sin embargo, tanto a ella como a su grupo les negaron la entrada. ¿La razón? El calzado: afuera hacía frío y los invitados llevaban botas que no cumplían con el código de vestimenta del local. La situación rápidamente dejó de ser un asunto personal para convertirse en tema de debate en la sociedad española.
San Sebastián no se quedó callada y expresó su indignación en las redes sociales. Se dirigió directamente a Andrés, reprochándole su excesiva severidad e incluso acusándolo de tener un enfoque clasista. Según relató, aquella noche la temperatura en Nueva York bajó hasta los siete grados bajo cero, y exigir cambiarse de zapatos resultaba, como poco, extraño. La periodista recordó que Andrés suele hablar de solidaridad y sencillez, pero que en su establecimiento, a su juicio, reina una atmósfera elitista.
La respuesta del chef
Pasó casi un mes antes de que José Andrés decidiera responder públicamente a las críticas. Su respuesta fue educada, pero firme. Pidió disculpas por la incómoda situación, pero recalcó que las normas en Nubeluz son iguales para todos. Andrés señaló que en el mismo hotel hay otros dos de sus restaurantes —Bazaar y Zaytinya— donde el código de vestimenta es mucho más flexible. Según explicó, Nubeluz es un sitio especial y el dress code se mantiene para preservar la atmósfera y la imagen.
El chef añadió que siempre está encantado de recibir a los clientes en sus otros locales, donde nadie se fija en el calzado. Prometió personalmente que, en la próxima ocasión, San Sebastián y sus acompañantes serán recibidos con la máxima atención. Sin embargo, las disculpas no cambiaron lo esencial: en Nubeluz las reglas son estrictas y no se harán excepciones, ni siquiera para personas famosas.
Código de vestimenta sin concesiones
En la web oficial del restaurante Nubeluz se especifica claramente: los clientes deben acudir con vestimenta elegante o de cóctel. Entre las prendas prohibidas figuran ropa deportiva, leggings, camisetas de tirantes, gorras de béisbol, chanclas y calzado como Crocs o Uggs. Si un visitante no cumple con estos requisitos, pueden pedirle que se cambie o que regrese en otra ocasión. En Nueva York, donde la competencia entre restaurantes es feroz, este tipo de restricciones no son raras, aunque no todos están dispuestos a aceptarlas.
En España, esta historia ha generado un intenso debate. Algunos apoyan a San Sebastián, considerando que las normas deberían ser más flexibles, especialmente ante condiciones climáticas extremas. Otros se posicionan junto a Andrés, recordando que cada restaurante tiene derecho a fijar sus propios estándares. La cuestión sobre dónde termina el cuidado por la imagen y comienza la discriminación sigue sin respuesta.
Reacción social
El escándalo de los zapatos se convirtió rápidamente en tema de memes y debates en los medios españoles. Muchos usuarios de redes sociales ironizaron sobre la situación, comparando Nubeluz con exclusivos clubes privados. Algunos incluso recordaron otros episodios en los que celebridades se enfrentaron a inesperadas restricciones en establecimientos de alta categoría.
El propio José Andrés, a pesar de las disculpas, no modificó la política del restaurante. Dejó claro que para él es más importante preservar la atmósfera y la reputación de Nubeluz que complacer a algún cliente en particular. Sin embargo, su disposición a intervenir personalmente en el conflicto y ofrecer alternativas demuestra que al chef sí le importa la opinión pública y sabe afrontar la presión.
Perspectiva española
Para los españoles, esta historia abrió el debate sobre los límites de la hospitalidad y la evolución de los estándares en la alta gastronomía. En un país donde se valora tradicionalmente la sencillez y la apertura, estos casos se perciben de forma especialmente aguda. Pero quizá sean precisamente estas situaciones las que marcan nuevas reglas del juego, no solo en Nueva York, sino también en Madrid, Barcelona o Valencia.












