
En Almería debía comenzar esta semana el esperado juicio por la muerte de Ilyas Tahiri, de 18 años, en el Centro de Internamiento de Menores Tierras de Oria. Sin embargo, pese a casi siete años de espera, la vista volvió a verse amenazada de suspensión: la jueza propuso a las partes llegar a un acuerdo o aplazar la sesión por la falta de preparación de los materiales procesales.
Largas demoras y decisiones controvertidas
Ilyas Tahiri, ciudadano marroquí, fue sometido en julio de 2019 por seis vigilantes que lo tumbaron boca abajo en una cama y lo inmovilizaron con correas. Como consecuencia, el joven murió asfixiado —todo quedó grabado por las cámaras de vigilancia. Según el protocolo, estas medidas solo deben aplicarse con autorización médica, algo que ese día no existía. A pesar del revuelo y de la intervención del Defensor del Pueblo, la investigación se prolongó: el caso fue archivado tres veces como “accidente”, pero siempre se reabría tras las quejas de la familia y su abogado.
Responsabilidad y compensaciones
En el banquillo debían sentarse cuatro de los seis vigilantes, así como representantes de la empresa Ginso, gestora del centro por contrato con la Junta de Andalucía. Además, también se implicaba a funcionarios de la Junta. La aseguradora Mapfre España ya abonó a la familia de la víctima una indemnización de 190.000 euros. Sin embargo, el abogado de la familia, Ángel Gómez San José, subraya que, debido a los retrasos, es probable que los acusados no sufran un castigo real: solo se contemplan multas y una inhabilitación temporal.
Lagunas en la investigación
El juez Urko Liendo declaró en la víspera de la audiencia que no todas las pruebas están listas: faltan grabaciones de video en el formato adecuado y no todos los testigos y peritos han sido citados. Sin embargo, según el abogado de la familia, el juez no solicitó los materiales necesarios en los dos últimos años. La acusación ya rechazó oficialmente llegar a un acuerdo extrajudicial, pero el destino del proceso se decidirá sólo el día de la audiencia: todo depende de la postura de los acusados y la familia. Si las partes aceptan el reconocimiento de culpabilidad por homicidio imprudente, es posible una sentencia rápida. De lo contrario, la vista se aplazará de nuevo.
Cambio de postura de la fiscalía
Inicialmente, la fiscalía exigía juzgar a la dirección de Ginso y de la Junta de Andalucía por homicidio imprudente. Posteriormente, su posición cambió: la acusación propuso recalificar el caso como un delito menos grave — «homicidio por imprudencia» sancionado con una multa. En total, en el caso estaban imputadas 13 personas, incluidos directivos del centro, guardias de seguridad, médicos y representantes de la Junta. El abogado de la familia recurrió repetidamente los intentos de suavizar los cargos y de excluir de los acusados al guardia que sostuvo la cabeza de Ilyas durante el procedimiento fatal.
Detalles de la tragedia
Según el informe forense, Ilyas fue inmovilizado boca abajo, lo que contradice los protocolos estándar: normalmente, en caso de restricción de menores, se los coloca de espaldas, salvo indicación médica especial. En este caso, la restricción se realizó de acuerdo con el reglamento interno de Tierras de Oria, que permite la sujeción boca abajo. Además, se violó la secuencia de colocación de las correas, lo que, según el experto, pudo aumentar el estrés y provocar una arritmia mortal, especialmente considerando la medicación que tomaba.
Las grabaciones de las cámaras muestran que Ilyas fue llevado al cuarto ya esposado, no opuso resistencia y los vigilantes emplearon fuerza excesiva. Cuatro minutos después del inicio del procedimiento, el joven dejó de respirar, pero ningún miembro del personal controló su estado. Este caso ha motivado el debate sobre la seguridad de los menores en centros cerrados y la revisión de los protocolos de sujeción.
Contexto y consecuencias
La historia de Ilyas Tahiri ha reabierto el debate sobre el uso de medidas severas en los centros de menores en España, especialmente en aquellos gestionados por empresas privadas bajo contrato con el Estado. Tras la tragedia, el Defensor del Pueblo recomendó prohibir totalmente la sujeción boca abajo, y Ginso quedó en el foco público por otros incidentes. En España, la protección de los grupos vulnerables en centros cerrados sigue siendo un tema urgente: anteriormente también causó gran conmoción la muerte de María Caamaño Muñiz, quien según se indicó en en el reportaje sobre la lucha contra las enfermedades raras, cambió el enfoque de la atención médica infantil.












