
En la noche anterior en Bilbao, frente a la sede del diario El Correo, un grupo de jóvenes de Ernai, la rama juvenil del partido Sortu, realizó una intervención. Cubrieron las persianas metálicas de la entrada a la oficina del periódico con carteles llamativos que criticaban al medio y mostraban lemas a favor de la independencia de Euskal Herria. El video de la acción fue difundido rápidamente en redes sociales por Ernai, acompañado de un provocador comentario: «¿Pensaban que esto no les afectaría?»
En los carteles colocados se podían ver no solo convocatorias para participar en la próxima manifestación independentista prevista para este sábado, sino también copias de antiguas portadas de El Correo y El Diario Vasco. En esas páginas, datadas de la época de la Guerra Civil, aparecían contenidos que ensalzaban al dictador Francisco Franco. Los jóvenes activistas acusaron a la redacción de El Correo de haber pasado, supuestamente, de apoyar el régimen franquista a defender los actuales proyectos «reaccionarios y burgueses» españoles.
Campaña de protestas
Esta acción no fue un caso aislado. En el último mes, Ernai y otras organizaciones juveniles de la izquierda independentista vasca han realizado una serie de protestas similares. Entre ellas destacan la retirada de banderas españolas de edificios públicos, pintadas de grafitis y la colocación de carteles en la sede del Partido Popular (PP) en Bilbao, así como la demolición del famoso toro de Osborne en Rivabellosa (Álava).
El vídeo de Ernai va acompañado de acusaciones contra El Correo y otros medios. Según los activistas, estos medios «criminalizan el movimiento juvenil» y difunden ideas «sexistas, racistas y tránsfobas». Además, Ernai sostiene que este tipo de medios «tienden la alfombra roja a la extrema derecha y a los fascistas» y que no deberían tener cabida en la sociedad vasca.
Reacción de las autoridades
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, condenó públicamente el ataque a la redacción de El Correo. Expresó su apoyo a los periodistas y trabajadores del periódico, subrayando que este tipo de actos son inaceptables. En una declaración en la red social X, Aburto señaló: «Cuantos más ataques, más declaraciones políticas vacías. Todo esto solo demuestra que el pasado sigue envenenando el presente de quienes afirman haber abandonado estos métodos».
Las autoridades locales y representantes de diversas fuerzas políticas también manifestaron su preocupación por el aumento de este tipo de incidentes. Subrayaron que los ataques contra los medios y los símbolos del Estado no favorecen el diálogo y solo agravan la tensión social.
Contexto de los hechos
Las acciones de Ernai y de otras organizaciones juveniles de la izquierda independentista se producen en un contexto de creciente tensión política en el País Vasco. Recientemente se han registrado más actos de vandalismo dirigidos contra símbolos estatales y elementos asociados a la identidad española. Además de ataques a redacciones de periódicos, se han reportado robos de banderas nacionales y regionales, así como la aparición de inscripciones provocativas en edificios históricos.
En la sociedad continúan los debates sobre el papel de los medios de comunicación en la formación de la opinión pública y sobre los límites de lo permitido en la lucha política. Los representantes de los movimientos juveniles insisten en su derecho a manifestar su protesta, aunque sus métodos reciben duras críticas por parte de las autoridades y de parte de la ciudadanía.
Consecuencias y debate
Por el momento, se desconoce si se abrirán procedimientos administrativos o penales por la colocación de carteles en la sede de El Correo. La dirección del periódico no ha hecho declaraciones sobre la situación, aunque los empleados señalan que este tipo de incidentes son cada vez más frecuentes.
Por su parte, los representantes de las organizaciones juveniles afirman que continuarán con la campaña de protestas hasta que sus demandas sean escuchadas. En los próximos días se espera una nueva manifestación masiva de independentistas en Bilbao, lo que podría derivar en nuevas acciones y enfrentamientos.












