
Barcelona inicia una nueva etapa para el cine catalán: la Academia del Cine de Cataluña (Academia del Cine Catalán) por fin contará con su propia sede. Se ubicará en la emblemática Torre Avenir, en el barrio de Sarrià. No será solo una oficina más: se trata de un espacio que aspira a convertirse en un verdadero hogar para quienes viven y sienten el cine. Las autoridades municipales, representantes de la Academia y del gobierno regional ya han anunciado el inicio de una gran remodelación del edificio, que concluirá a finales de 2027.
El proyecto es ambicioso: aquí habrá no solo despachos administrativos, sino también zonas para proyecciones abiertas, debates y programas formativos. La torre, gestionada por la Fundación Julio Muñoz Ramonet, se convertirá en punto de encuentro para profesionales y público. Tras muchos años, la Academia tendrá por fin la oportunidad de ir más allá de sus actividades habituales y abrirse de verdad a la ciudadanía.
Financiación y plazos
Casi tres millones de euros se destinarán a la renovación de la Torre Avenir. El coste lo asumen conjuntamente el Ayuntamiento, la Generalitat de Cataluña y la fundación gestora. Las obras comenzarán en otoño de 2026 y está previsto que finalicen en la segunda mitad de 2027. El ayuntamiento aporta un millón de euros, otro millón llegará del presupuesto de la Generalitat y la Fundación sumará 800.000. El proyecto está a cargo del equipo técnico de BIMSA, conocido por su experiencia en edificios históricos de Barcelona.
Tras la finalización de las obras, la Academia ocupará 131 metros cuadrados en la planta superior de la torre. No es mucho espacio, pero se promete que será lo más funcional posible. Lo relevante es que, por primera vez en la historia de la organización, contará con una sede propia donde no solo se trabajará, sino que también se podrá recibir al público, organizar proyecciones al aire libre y realizar mesas redondas.
El nuevo papel de la Academia
Hasta ahora, la Academia se alojaba en un pequeño local en la planta baja del edificio de la SGAE. Ahora, tendrá la oportunidad de convertirse en un centro de referencia para toda la industria cinematográfica de la región. La presidenta de la Academia, Judith Colell, subraya que el objetivo no es solo cambiar de dirección, sino lograr que la Academia sea una figura relevante en la vida cultural de la ciudad. Además de las tradicionales ceremonias de entrega de premios, aquí se desarrollarán programas educativos, encuentros con directores y debates sobre nuevos estrenos.
Se pondrá especial énfasis en la apertura: durante los meses de verano, está previsto organizar proyecciones al aire libre en el jardín de la torre, y en el interior, talleres y conferencias. Esto permitirá atraer no solo a profesionales, sino también al público en general, interesado en descubrir cómo se crea el cine.
Impacto en la industria
La industria cinematográfica catalana atraviesa actualmente un periodo de intenso crecimiento. Emplea a cerca de 42.000 personas y la región representa una quinta parte de toda la producción cinematográfica española. El volumen de negocio del sector se estima en 8.600 millones de euros. La apertura de una sede propia para la Academia supone un paso importante que puede impulsar aún más el desarrollo del sector.
Las autoridades municipales no lo ocultan: esperan que el nuevo centro no solo funcione como sede administrativa, sino también como un espacio de encuentro entre profesionales y público. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, lo dice claramente: el objetivo es convertir la torre en el verdadero hogar del cine catalán, donde cualquiera pueda sentirse parte de un gran proceso creativo.
Expectativas y perspectivas
El traslado de la Academia a la Torre Avenir no es solo un cambio de dirección. Se trata de un intento de crear en Barcelona un nuevo centro cultural que funcione todo el año. Ya está confirmado que en febrero de 2027 aquí se celebrará la ceremonia de los Premios Gaudí, y más adelante se prevé la puesta en marcha de programas regulares educativos y de divulgación.
Para la ciudad, es una oportunidad de reforzar su estatus como uno de los principales centros cinematográficos de España. Para la industria, la ocasión de establecer nuevos vínculos y atraer talento fresco. Para el público, una oportunidad de acercarse al mundo del cine, que antes parecía cerrado e inaccesible. Sin embargo, solo el tiempo dirá cómo funcionará todo este proyecto en la práctica. Pero ya es evidente: Barcelona está preparada para el cambio y el cine vuelve a ser protagonista en la ciudad.












