
En España se ha desatado una intensa polémica en torno a la institución lingüística más respetada del país. La Real Academia Española (RAE) está en el centro del debate tras las duras críticas lanzadas por el reconocido escritor y actual académico Arturo Pérez-Reverte. Su publicación en uno de los principales medios nacionales desató un torbellino de reacciones y puso en entredicho el orden tradicional dentro de la academia.
Pérez-Reverte no midió sus palabras y acusó a la RAE de haber perdido sus principios fundacionales y de someterse a las modas actuales. Según él, la academia cede cada vez más ante la presión de los medios y las redes sociales, olvidando su propio lema: «limpiar, fijar y dar esplendor» a la lengua española. El escritor sostiene que ahora cualquiera con la suficiente insistencia puede imponer sus normas, incluso si contradicen las tradiciones de Cervantes o Galdós.
Desavenencias internas
Dentro de la academia, según Pérez-Reverte, se percibe una división. Por un lado, los escritores a quienes describe como «sólidos» y «apartados a un lado»; por otro, los lingüistas, al parecer, imponen las nuevas normas. No oculta su decepción: considera que el idioma se vuelve cada vez más vulgar y que la academia pierde prestigio e influencia.
Su crítica fue especialmente contundente hacia la dirección de la RAE, que, según el escritor, no es capaz de frenar la avalancha de anglicismos, términos técnicos innecesarios y el empobrecimiento general del vocabulario. Pérez-Reverte reprocha a sus colegas que guarden silencio ante las novedades lingüísticas motivadas por la agenda política y considera que la academia teme incomodar al poder.
Respuesta de la academia
La reacción de la RAE no se hizo esperar. Representantes de la academia afirmaron que estudiarán detenidamente todas las críticas de Pérez-Reverte y lo invitaron personalmente a presentar sus propuestas en la próxima asamblea general. Desde la institución subrayaron que respetan la opinión de cada miembro, incluso si va en contra de la mayoría.
En los próximos días comenzará un análisis detallado de los comentarios formulados. La dirección promete involucrar a especialistas de los departamentos correspondientes y verificar hasta qué punto están justificadas las críticas del escritor. Si se confirma la existencia de problemas, la academia está dispuesta a tomar medidas rápidas para resolverlos.
El futuro de la RAE
Por ahora, sigue sin resolverse el apoyo de otros académicos a las ideas de Pérez-Reverte. En la próxima asamblea se esclarecerá si cuenta con aliados y cuán profundas son las diferencias dentro de la institución. No se descarta que el debate evolucione en una amplia discusión sobre el futuro del idioma español y el papel de la academia en su desarrollo.
Por ahora, lo único claro es que la RAE enfrenta un desafío serio. Por primera vez en mucho tiempo, los desacuerdos internos han salido de las paredes de la academia y se han hecho públicos. La sociedad española sigue con interés la evolución de los acontecimientos, ya que de la resolución de este conflicto depende no solo la imagen de la academia, sino también el futuro del propio idioma.











