
Nueva tormenta en la política española por el giro de Trump en Venezuela: su respaldo inesperado a Delcy Rodríguez como figura clave de la transición ha provocado duros enfrentamientos entre el Partido Popular (PP) y Vox. Mientras algunos políticos optan por mantener la compostura, otros no ocultan su irritación y desconcierto. El foco está puesto en la legitimidad y el futuro de Venezuela, así como en el papel que España desempeñará en esta compleja ecuación.
Los acontecimientos se precipitaron. Tras la operación militar de Estados Unidos y la detención de Nicolás Maduro (Nicolás Maduro), Madrid quedó en silencio. Pero fue anunciar Trump su apoyo a Delcy Rodríguez y comenzaron los movimientos internos en la derecha española. Líderes opositores venezolanos como María Corina Machado (María Corina Machado) y Edmundo González (Edmundo González) fueron apartados del proceso, mientras Washington apostaba por una figura que en España se asocia al viejo régimen.
Reacción del PP
Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, no guardó silencio por mucho tiempo. La misma noche tras el anuncio de Trump, expresó públicamente su desacuerdo con la estrategia estadounidense, subrayando que solo Machado y González pueden impulsar un verdadero cambio en Venezuela. En su intervención exigió nuevas elecciones y calificó a Delcy Rodríguez como “cómplice de dictadura y corrupción”. Según Feijóo, mantener a Rodríguez en el poder no significa una transición, sino la prolongación del régimen anterior con un nuevo rostro.
En el partido apoyaron a Feijóo por unanimidad. Cuca Gamarra, responsable de asuntos de justicia, manifestó abiertamente sus dudas sobre la legalidad de la operación militar estadounidense, aunque reconoció que la destitución de Maduro es un paso en la dirección correcta. Más contundente fue el ex presidente José María Aznar, quien calificó la actuación de Trump de “brusca” y advirtió sobre el riesgo de que Venezuela se convierta en un protectorado estadounidense. En el PP no ocultan su mayor indignación: les molesta especialmente que EE. UU. haya dejado al frente a casi todo el antiguo gabinete de Maduro, incluidos sus colaboradores más cercanos.
Vox entre la lealtad y la crítica
Vox se encuentra ante una situación mucho más compleja. El partido tradicionalmente respalda a Trump y su política, pero ahora debe maniobrar entre el compromiso con sus aliados y sus propias convicciones. Vox no se apresura a expresar un apoyo abierto a Machado y González, pero tampoco critica el nombramiento de Delcy Rodríguez. El líder, Santiago Abascal, prefiere permanecer en un segundo plano, limitándose a reclamar la liberación de presos políticos y la celebración de elecciones libres.
En una entrevista para la televisión nacional, el portavoz de Vox instó con cautela a Delcy Rodríguez a decidir si continuará la línea de Maduro o si, por el contrario, impulsará la democratización del país. Al mismo tiempo, el partido evita criticar duramente a Trump, optando por observar el desarrollo de los acontecimientos y no deteriorar las relaciones con la administración estadounidense.
Contexto europeo
La posición del Partido Popular recibió respaldo en Bruselas. Funcionarios europeos declararon que el proceso de transición en Venezuela es inviable sin la participación de Machado y González. Desde el PP subrayan: España debe estar del lado de la democracia y no apoyar pactos dudosos. Por su parte, los socialistas encabezados por Pedro Sánchez adoptaron la postura contraria, alineándose con la línea de Estados Unidos y Delcy Rodríguez. En las filas de Feijóo no ocultan que esto es un motivo más para distanciarse no solo de Trump, sino también de la oposición interna.
En el Parlamento Europeo, el vicepresidente Esteban González Pons advirtió: si Estados Unidos no logra la liberación de los presos políticos, será corresponsable de futuras represalias. La cuestión sobre el retorno de los emigrantes venezolanos y la liberación de los detenidos sigue abierta, mientras Washington aún no da respuestas claras.
Tensiones internas en el partido
Aumenta la tensión dentro de los partidos de derecha españoles. El PP procura no agravar las relaciones con Vox, aunque ya han surgido desencuentros, como en las disputas comerciales con Estados Unidos. Vox, por su parte, no puede permitirse criticar abiertamente a Trump para no perder respaldo entre sus votantes afines a la corriente conservadora estadounidense.
La situación se complica porque Vox exige que todos los responsables del régimen de Maduro rindan cuentas, pero ahora se ve obligada a aceptar que una de las figuras clave de ese régimen encabece el proceso de transición. El partido se limita a pedir elecciones libres y la liberación de los presos, evitando enfrentarse directamente a Estados Unidos.
Juegos políticos
Santiago Abascal no perdió la oportunidad de criticar a Feijóo, acusándolo de inconsistencia e intentar dictar a Trump cómo actuar en el ámbito internacional. En redes sociales, el líder de Vox recordó que el PP anteriormente apoyó a líderes de izquierda de América Latina e incluso celebró la visita de Gustavo Petro al Parlamento español. Según Abascal, el PP debería revisar su política exterior y dejar de oscilar entre distintos bandos.
Al final, la derecha opositora española se encuentra en una situación complicada. Por un lado, existe la intención de respaldar cambios democráticos en Venezuela; por otro, no quieren deteriorar sus relaciones con Estados Unidos y Trump. Las divisiones internas son cada vez más evidentes y el panorama político de España está cambiando a ojos vista.












