
La cuestión de la regularización masiva de migrantes sin documentación se ha convertido en uno de los temas más candentes para la sociedad española en 2026. La decisión del gobierno de Pedro Sánchez de conceder permisos de residencia a cientos de miles de extranjeros ha generado una intensa reacción y ha desatado un debate sobre el futuro del país. Para muchos españoles, las consecuencias de esta medida parecen impredecibles y los riesgos, demasiado elevados.
Según una encuesta reciente, el 67,4% de los ciudadanos de España no apoyan la iniciativa de regularización masiva, y entre los jóvenes de 17 a 35 años este porcentaje alcanza el 89,3%. El respaldo a la propuesta se observa principalmente entre simpatizantes de partidos de izquierda como PSOE, Sumar y Podemos, aunque incluso entre ellos uno de cada cuatro se muestra en desacuerdo con las acciones del gobierno. Al mismo tiempo, el 69% de los encuestados teme que este tipo de medidas provoque un “efecto llamada” y aumente el flujo de migrantes irregulares.
Reacción de la sociedad
La mayoría de los españoles está convencida de que, si el proceso de regularización no va acompañado de controles estrictos, podría aumentar la delincuencia. El 82,6% de los encuestados considera que los extranjeros que no puedan demostrar la ausencia de antecedentes penales deben ser deportados. Los jóvenes muestran una postura especialmente firme: entre ellos, este porcentaje supera el 94%. Incluso entre los votantes de partidos de izquierda, casi un tercio teme que las nuevas normas permitan regularizar a personas con antecedentes criminales.
El escepticismo crece aún más considerando que, desde la llegada de Sánchez al poder, el número de migrantes irregulares en el país se ha multiplicado por ocho. Si en 2008 eran cerca de 107.000, para 2025 la cifra alcanzará los 840.000. Se prevé que, tras la aprobación de la nueva ley, al menos medio millón de personas –o incluso más– obtendrán permiso de residencia.
Desacuerdos políticos
Tanto a nivel nacional como europeo, la decisión del gobierno ha provocado duras críticas. Miembros de la Comisión Europea y del Partido Popular Europeo advirtieron que este tipo de medidas socavan la confianza en la política migratoria de la UE y pueden llevar a un endurecimiento de las normas para todos los países del espacio Schengen. Algunas fuerzas políticas en España, como Junts y PNV, también han endurecido su discurso sobre migración, pese a anteriores acuerdos con el Ejecutivo.
Especial rechazo genera el hecho de que el decreto actual permite la regularización incluso sin presentar un certificado de antecedentes penales: basta con firmar una declaración. Esto despierta el temor de que el proceso se convierta en una formalidad y no sirva para filtrar a personas potencialmente peligrosas. También se recuerda la experiencia de 2005, cuando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero impulsó una regularización masiva, pero entonces se requería un contrato de trabajo y la acreditación de empleo.
Motivos y consecuencias
Muchos españoles sospechan que la decisión del gobierno obedece no solo a motivos humanitarios. El 41% de los encuestados cree que la regularización busca alterar el equilibrio electoral, y entre los simpatizantes de los partidos de la oposición esta cifra es aún mayor. Aproximadamente el 29% está convencido de que el objetivo es recuperar el apoyo de los partidos de izquierda, mientras que el 28,2% considera que se trata de regularizar a quienes ya trabajan y están integrados en la sociedad.
En este contexto también se debate la posibilidad de otorgar derechos de voto a los migrantes. La ministra Irene Montero ya anunció planes para modificar la ley y permitir que los nuevos ciudadanos puedan votar en las elecciones. Este anuncio ha desatado otra ola de controversias sobre el futuro del sistema político del país y los posibles cambios en el cuerpo electoral. Reformas de este tipo ya se habían discutido anteriormente, como en el artículo sobre el impacto de los nuevos votantes en el mapa político de España donde se analizaban en detalle las posibles consecuencias de tales reformas.
Contexto y comparaciones
En los últimos años, España se ha enfrentado en varias ocasiones a oleadas de regularizaciones de migrantes, cada una de las cuales ha generado intensos debates en la sociedad. La regularización masiva de 2005 fue una de las reformas más comentadas, y sus consecuencias siguen siendo objeto de controversia entre los expertos. En otros países de la Unión Europea, iniciativas similares a menudo desembocaron en un endurecimiento de la legislación migratoria y en un aumento del descontento entre la población local. Entre 2023 y 2025, el endurecimiento de las normas de entrada y estancia en el espacio Schengen fue una respuesta al aumento del número de migrantes en situación irregular y a los intentos de algunos países de simplificar los procedimientos de regularización. El equilibrio entre la humanidad y la seguridad sigue siendo un tema abierto en la actualidad.












