
En el norte de España se encuentra uno de los paisajes montañosos más impresionantes del país, que a la vez actúa como frontera y nexo de unión entre La Rioja y Castilla y León. Sus picos se elevan por encima de los dos mil metros, mientras frondosos bosques de hayas, robles y pinos envuelven aldeas de piedra y valles glaciares que evocan tiempos remotos. Este rincón del sistema Ibérico conserva aún su carácter salvaje y primigenio, cautivando a todo viajero que lo visita. Se trata de la Sierra de la Demanda.
Durante siglos, esta zona fue escenario de acontecimientos históricos de gran relevancia. Aquí se encuentra el famoso yacimiento arqueológico de Atapuerca, cuyos restos fósiles han arrojado luz sobre la evolución humana en Europa. En la Edad Media, la Sierra de la Demanda marcó la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes, una tierra de nadie donde ambos mundos se disputaban el control en plena Reconquista. Este aislamiento contribuyó a forjar la identidad propia de Castilla, nacida entre estas montañas.
El punto de inflexión llegó con el auge del monasterio de Silos, que dotó a la región de un profundo peso espiritual y cultural, convirtiéndola en centro de poder y conocimiento. A su sombra crecieron pueblos, se trazaron caminos y se fundaron nuevos monasterios, dando lugar a un territorio donde historia, fe y naturaleza se funden en perfecta armonía. Sin duda, es un tesoro que merece ser recorrido con calma y admiración.
Ezcaray es el punto de partida ideal para explorar la parte riojana de la sierra. Es una localidad animada durante todo el año, con calles empedradas, una excelente gastronomía y la estación de esquí de Valdezcaray a los pies del monte San Lorenzo, el punto más alto de La Rioja (2.271 m). Muy cerca se encuentran pueblos como Valgañón, donde crece uno de los acebales más destacados del norte de la península.
El itinerario puede continuar por Santo Domingo de la Calzada, una de las etapas emblemáticas del Camino de Santiago, con su imponente catedral y tradiciones vivas. Más al este, la parada imprescindible es San Millán de la Cogolla, donde se hallan los monasterios de Suso y Yuso, Patrimonio de la Humanidad y considerados la cuna del castellano. Anguiano, encajado entre desfiladeros, ofrece paisajes salvajes y destaca por sus famosas Danzas de los Zancos, una de las tradiciones más singulares de La Rioja.
El senderismo es una de las mejores formas de descubrir la Sierra de la Demanda. La subida al pico San Lorenzo es una ruta circular de 9,25 kilómetros con un desnivel de más de 900 metros que parte del aparcamiento de Valdezcaray. El recorrido atraviesa La Cuña y Cabeza Parda hasta llegar a la cima, desde donde se disfrutan vistas panorámicas que abarcan desde los Pirineos hasta la Cordillera Central.
Una opción más tranquila comienza en el pequeño pueblo de Asarrulla. El sendero cruza el arroyo siete veces a través de característicos puentes de madera. Esta ruta está bien señalizada y permite disfrutar de un bosque de pinos, hayas y acebos sin grandes exigencias físicas. Es ideal para familias o para quienes buscan un paseo relajante en plena naturaleza.
La Sierra de la Demanda guarda rincones únicos donde se puede disfrutar de pueblos con encanto y de una naturaleza teñida de los colores otoñales. Los viajeros también pueden visitar las lagunas glaciares de Neila, un conjunto de espejos de agua que reflejan la belleza virgen de estas montañas. A su alrededor se conservan restos de antiguas ferrerías, necrópolis altomedievales y aldeas con arquitectura tradicional que evocan la vida de pastores y herreros. Es una tierra donde la historia y la naturaleza conviven en armonía, y donde cada sendero lleva a un nuevo descubrimiento en el corazón de La Rioja.












