
Hasta el verano de 2023, en el hospital Infanta Leonor del barrio madrileño de Vallecas funcionaba un pequeño pero vital equipo de especialistas en tratamiento del dolor crónico. Médicos de distintas áreas —desde anestesiólogos hasta reumatólogos— atendían a pacientes que sufrían dolores persistentes tras operaciones o que no lograban alivio por otros medios. Sin embargo, de repente desapareció el calendario de citas, los médicos dejaron de acudir y el espacio volvió a utilizarse únicamente para intervenciones quirúrgicas convencionales. Durante casi dos años, el servicio de unidad del dolor cayó en el olvido.
Recientemente se ha sabido que las autoridades de Madrid han convocado una licitación para encontrar una empresa privada que asuma el tratamiento del dolor crónico para los pacientes del Infanta Leonor. Según los documentos oficiales, al hospital le faltan tanto especialistas como equipamiento para poder mantener este servicio por sí mismo. Por ello, la dirección considera que la única solución posible es externalizar esta atención.
Reacción social
Esta decisión ha provocado una fuerte reacción entre el personal del hospital y los partidos de la oposición. Los sindicatos y representantes de las fuerzas de izquierda sostienen que se trata de una privatización progresiva del sistema sanitario regional. Según denuncian, estas medidas reducen el número de empleados públicos y aumentan los beneficios de empresas médicas privadas a costa del presupuesto público.
La unidad del dolor en el Infanta Leonor no requería grandes inversiones: bastaban tres o cuatro especialistas y la atención a los pacientes se realizaba solo una vez por semana. Prácticamente no había listas de espera y los pacientes recibían asistencia de forma ágil y cercana. Representantes sindicales se preguntan por qué las autoridades alegan falta de recursos para un servicio tan pequeño.
Detalles del contrato
La cantidad que las autoridades están dispuestas a destinar al mantenimiento de la unidad del dolor es de algo menos de 88.000 euros al año. Sin embargo, en caso de prórroga y modificaciones del contrato, esta cifra podría aumentar hasta 450.000 euros en cinco años. Los diputados señalan que la Consejería de Sanidad regional dispone de fondos suficientes que podrían emplearse para reanudar el funcionamiento de la unidad con medios propios.
Ante las críticas, representantes de la Consejería de Sanidad afirman que la externalización del servicio cumple plenamente con la ley y no es una excepción entre los hospitales madrileños. Según explican, esta práctica también se da en otros centros cuando se trata de servicios especializados que no forman parte del catálogo estándar hospitalario.
Modelo de gestión hospitalaria
Infanta Leonor es un hospital público donde algunos servicios llevan ya tiempo en manos de empresas privadas. Por ejemplo, la limpieza, la alimentación y la seguridad se gestionan desde hace años mediante outsourcing. Ahora, a esta lista podría sumarse también el tratamiento del dolor crónico. Las autoridades insisten en que no se trata de ceder todos los servicios médicos a una sola empresa, sino de encontrar a quien pueda asumir únicamente este área específica.
Algunos diputados están convencidos de que la licitación será ganada por un gran grupo médico privado con experiencia en contratos públicos. Según ellos, estas compañías pueden ofrecer condiciones más ventajosas porque reciben fondos importantes del presupuesto regional. La oposición teme que, como consecuencia, los pacientes con dolor crónico puedan verse en desventaja, ya que las empresas privadas intentarían reducir al mínimo los gastos en los tratamientos.
Soluciones alternativas
Tras el cierre de la unidad del dolor, parte de los pacientes de Infanta Leonor se vio obligada a acudir a otros centros. Algunos fueron atendidos en el centro Vicente Soldevilla, aunque allí no existen condiciones para procedimientos complejos. Otros fueron derivados al hospital Gregorio Marañón, donde, debido a la saturación, a menudo se les negaba la atención. Como resultado, muchos pacientes se quedaron sin el apoyo necesario.
Las autoridades de Madrid insisten en que externalizar el servicio a una empresa privada es la única forma de garantizar una atención de calidad con los recursos actuales. Según la documentación, el hospital no dispone ni del número necesario de especialistas ni del equipo requerido para realizar procedimientos complejos, y el nivel de especialización exige un enfoque diferenciado.
Cabe señalar que Infanta Leonor es uno de los hospitales públicos más grandes de Madrid, inaugurado en 2008. Atiende a más de 300.000 habitantes de los distritos del sureste de la ciudad. El hospital funciona bajo un modelo mixto: una parte de los servicios es prestada por empleados públicos y otra, por contratistas privados. En los últimos años, el centro ha sido objeto de debate en varias ocasiones debido a los cambios en el sistema de gestión y a los intentos de optimizar los gastos.












