
En Mauritania estalló un escándalo tras un grave incidente en el océano Atlántico: los capitanes de dos barcos pesqueros fueron arrestados. La causa fue una colisión ocurrida el viernes frente a la costa del país, que provocó el hundimiento de uno de los arrastreros, propiedad de una empresa gallega. A bordo se encontraban 26 personas, entre ellas españoles, así como ciudadanos de Mauritania, Ghana y Senegal.
Mientras continúa la investigación, cinco miembros de la tripulación siguen desaparecidos. Todos ellos son mauritanos. El barco, que navegaba bajo bandera mauritana, se hundió rápidamente tras la colisión con una embarcación rusa registrada en Gambia. Las labores de rescate comenzaron casi de inmediato y otros barcos en las cercanías lograron sacar del agua a 21 personas. Entre los rescatados hay españoles y representantes de otros países de África Occidental.
Siete personas sufrieron heridas de diversa gravedad, una de ellas se encuentra en estado grave. Según informó la guardia costera, la búsqueda de los desaparecidos no se detiene en ningún momento. En breve, un avión de la Guardia Civil española se sumará a la operación para ampliar la zona de búsqueda y aumentar las posibilidades de encontrar a los afectados.
Las autoridades de Mauritania ya han anunciado el inicio de una pericia técnica que deberá esclarecer las causas de la colisión. Se espera que los resultados de la investigación ayuden a comprender qué provocó la tragedia y si podría haberse evitado. Mientras tanto, las familias de los desaparecidos y afectados esperan noticias, y en la comunidad pesquera de España se debaten cuestiones de seguridad y responsabilidad en el mar.












