
En diciembre de 2024, España se vio sacudida por la noticia de la muerte de Isak Andik, uno de los empresarios más reconocidos del país y fundador de la marca Mango. Los hechos ocurrieron en las laderas de Montserrat, donde el empresario salió de excursión junto a su hijo mayor. En ese momento, el incidente fue considerado un accidente, pero diez meses después la investigación toma otro rumbo y el principal sospechoso pasa a ser el familiar más cercano de la víctima.
Aquel fatídico día, Andik y su hijo Jonathan eligieron una ruta popular que va desde las cuevas Salnitre en Collbató hasta el monasterio de Montserrat. Este trayecto es famoso por sus vistas panorámicas y no se considera demasiado exigente para los excursionistas experimentados. La familia Andik solía visitar frecuentemente este lugar y las caminatas por estos senderos eran una actividad habitual para ellos.
Según Jonathan, la tragedia ocurrió durante el camino de regreso. Él iba delante cuando, de repente, escuchó cómo caían piedras detrás de él. Al girarse, vio cómo su padre caía por un precipicio de unos 150 metros de altura. El lugar era de difícil acceso, lo que complicó considerablemente la operación de rescate. Jonathan llamó inmediatamente a los servicios de emergencia y hasta el lugar acudieron la policía, los bomberos, un helicóptero y un equipo de rescate de montaña. El primer vehículo que llegó fue una patrulla de Martorell. Mientras los rescatistas trabajaban, Jonathan recibió asistencia en una ambulancia debido al fuerte estrés. Más tarde, se le unió Estefanía Knuth, pareja de Andik desde 2018. Se sabe que entre ella y el hijo de la víctima la relación era tensa.
El cuerpo del empresario fue hallado en un lugar de muy difícil acceso. Recién al mediodía, los equipos de rescate lograron recuperar el cadáver y trasladarlo al Instituto de Medicina Legal de Cataluña para la correspondiente autopsia. Junto al cuerpo se encontraron pertenencias personales de Andic, incluido su cartera y teléfono móvil.
Tras el incidente, Jonathan acudió a la comisaría para relatar detalladamente lo ocurrido. Declaró que caminaba unos metros por delante y que su padre iba rezagado. En un momento dado, escuchó un ruido y, al girar, vio cómo su padre caía al vacío. A pesar de intentar reaccionar, no fue posible evitar la tragedia. La zona donde sucedió el accidente es conocida por su irregularidad, aunque normalmente no se considera peligrosa para excursionistas experimentados. Sin embargo, la combinación de la altura y las características del terreno resultaron mortales. Durante la investigación, la policía detectó contradicciones en el testimonio de Jonathan. La jueza, que previamente había archivado el caso como un accidente, se vio obligada a reabrir la investigación.
Montserrat siempre fue para Andik un lugar de descanso y renovación. Le gustaba pasar tiempo en la naturaleza y solía elegir esta ruta para pasear, a veces con la familia, otras veces solo. Esta vez lo acompañaba únicamente su hijo. Según sus allegados, la víspera de la tragedia, padre e hijo intentaban recomponer su relación tras una serie de conflictos. Tres meses antes de su muerte, Andik encargó a un abogado la preparación de un contrato matrimonial para proteger la herencia de su hijo en caso de que este se casara con Paula Nata. Esta decisión provocó el descontento de Jonathan. Además, la relación entre él y la pareja de su padre seguía siendo tensa.
Actualmente, la investigación considera que la muerte del empresario podría no haber sido accidental. El foco está en su hijo, cuyas declaraciones plantean cada vez más preguntas a los investigadores. Una historia que comenzó como una tragedia en un sendero de montaña se va transformando poco a poco en un drama familiar con elementos criminales.












