
En la madrugada del lunes 1 de diciembre, los residentes de la costa de Málaga se despertaron por leves temblores. Un terremoto de magnitud 3,2 se produjo cerca de Estepona, a solo cinco kilómetros de la ciudad y a gran profundidad. El epicentro se localizó cerca de Marbella, lo que generó una breve inquietud entre la población local.
La actividad sísmica se registró principalmente en la parte occidental de la provincia. Las vibraciones se sintieron en Manilva, Casares y Genalguacil, aunque la mayoría de la población no percibió ningún cambio. En Algeciras, Estepona y La Línea de la Concepción, los temblores fueron apenas perceptibles.
Reacción de los residentes
Los habitantes que sí notaron el movimiento sísmico afirman que los temblores fueron muy leves y no generaron pánico. Muchos ni siquiera se percataron en un primer momento, confundiendo la vibración con el paso de vehículos o ruidos cotidianos. No se registraron daños materiales ni heridos tras el incidente.
Las autoridades pidieron a la ciudadanía que mantuviera la calma y recordaron la posibilidad de informar sobre sus percepciones mediante un formulario especial. La recogida de estos datos permite a los especialistas evaluar con mayor precisión las consecuencias y la extensión de los movimientos sísmicos.
Recopilación de datos
Para analizar las consecuencias del terremoto, no solo se utiliza la información de los sismógrafos, sino también los testimonios de los testigos. Se invita a los residentes a completar un cuestionario especial, donde pueden indicar qué estaban haciendo en el momento del temblor, cómo reaccionaron y si notaron el movimiento de objetos a su alrededor. Estos datos permiten a los expertos determinar con mayor precisión la intensidad y el impacto del sismo en las localidades.
Esta práctica existe en España desde hace tiempo y ayuda a responder de manera rápida ante eventos sísmicos. Gracias a ello, se consigue informar oportunamente a la población y evaluar los posibles riesgos para la infraestructura.
Actividad sísmica
El reciente terremoto no fue el primero de la última semana. Días antes ya se habían registrado leves temblores en la región, y desde comienzos de mes su número ha llegado a cuatro. Sin embargo, el episodio nocturno del 1 de diciembre fue el más perceptible de los últimos seis meses.
A pesar de los informes frecuentes sobre actividad sísmica, estos fenómenos rara vez provocan consecuencias graves en esta zona. La mayoría de los terremotos pasan prácticamente desapercibidos para los habitantes y no generan daños materiales.












