
Los últimos datos del barómetro de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han sacudido inesperadamente la escena política española. Si las elecciones parlamentarias se celebraran hoy, los socialistas (PSOE) obtendrían el 31,7% de los votos, casi nueve puntos más que su principal rival, el Partido Popular (PP). Estos últimos, pese a un leve crecimiento, se mantienen en segunda posición con un 23% de apoyo. Vox conserva el tercer puesto con un 17,7%. Detrás se sitúan Sumar y Podemos, aunque sus resultados no les permiten influir de manera decisiva en el panorama general.
Esta encuesta, la primera de 2026, se realizó a principios de enero, cuando la atención de los españoles estaba centrada tanto en asuntos internos como en importantes acontecimientos internacionales. En esos días, los medios globales informaban sobre la operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la detención del presidente Nicolás Maduro por cargos de narcotráfico y corrupción. Estas noticias internacionales no eclipsaron la actualidad política española, sino que, por el contrario, aportaron nuevas perspectivas.
Enfoques de la política interna
En el país, el debate giraba en torno al nuevo mecanismo de distribución financiera entre las regiones. Las negociaciones entre el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de los republicanos catalanes, Oriol Junqueras, concluyeron con un acuerdo que podría modificar el equilibrio de poder entre Madrid y Barcelona. Esta medida desató intensos debates en el Parlamento y fuera de él, ya que la cuestión de la financiación siempre ha sido una de las más delicadas en la política española.
Paralelamente, surgieron detalles de la correspondencia privada entre Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, y Carlos Mazón, presidente de la Comunidad Valenciana. Sus mensajes fueron tema de debate en medio de las consecuencias que dejó la devastadora dana, un fenómeno atmosférico severo que azotó Valencia a finales de octubre de 2024. Muchos habitantes de la región aún no se han recuperado de los estragos y las diferencias políticas solo agravan la situación.
Reacción de los partidos
Los resultados de la encuesta fueron un jarro de agua fría para el Partido Popular. A pesar de todos sus esfuerzos, el PP no logró reducir la ventaja de los socialistas. Además, incluso un leve aumento en el apoyo a Vox refleja que parte del electorado busca alternativas a los partidos tradicionales. Sumar y Podemos, aunque permanecen en un segundo plano, mantienen sus nichos, pero su influencia en la posible formación de una nueva coalición es incierta.
Llama la atención que el partido “Se Acabó La Fiesta” (SALF), liderado por el eurodiputado Alvise Pérez, apareció por primera vez en los rankings del CIS al obtener un 1,8%. Es un resultado modesto, pero la llegada de una nueva fuerza al escenario político puede ser una señal para los partidos ya consolidados.
Contexto y expectativas
El barómetro de enero del CIS refleja no solo las simpatías electorales actuales, sino también el ánimo general de la sociedad. Tras una serie de acontecimientos destacados, tanto a nivel nacional como internacional, los españoles muestran signos claros de cansancio ante la incertidumbre. Los temas de financiación, diferencias regionales y retos exteriores siguen ocupando el centro del debate.
Sin embargo, la vida política en España rara vez es predecible. Cada nueva encuesta puede cambiar las reglas del juego, y las alianzas y acuerdos inesperados pueden alterar el orden habitual. Todavía quedan muchos meses hasta unas posibles elecciones, y nadie se atreve a prever cómo cambiará el equilibrio de poder. Pero ya es evidente: enero de 2026 marcó el inicio de una nueva etapa de batallas políticas.












