
En Madrid estalla un nuevo conflicto en torno a la conservación de zonas históricas: las autoridades municipales han aprobado la construcción de una residencia estudiantil en el terreno de un jardín protegido del antiguo monasterio, desobedeciendo una prohibición expresa del tribunal. Esta decisión podría suponer la desaparición de un espacio verde único y transformar el paisaje habitual del barrio de Chamartín. Para los habitantes de la capital, no se trata solo de una disputa urbanística: está en juego el futuro de los parques urbanos y la actitud hacia el patrimonio cultural.
Decisiones judiciales y respuesta de las autoridades
En 2018, el jardín y los edificios del antiguo monasterio de las Damas Apostólicas fueron declarados Bien de Interés Cultural, lo que debía garantizar su protección. Sin embargo, unos años después, el tribunal de Madrid determinó que todo el complejo, incluidas las zonas norte y este del jardín, debía estar protegido. A pesar de ello, el ayuntamiento, bajo la dirección de José Luis Martínez-Almeida, aprobó una revisión del plan urbanístico, abriendo la puerta a la construcción de 11 nuevos edificios y la remodelación del principal. Según informa El País, esta decisión ha generado fuertes críticas por parte de la oposición y de colectivos sociales.
Antecedentes del conflicto
Por primera vez se supo sobre los planes de urbanización en 2017, cuando la empresa Global Alchiba SL inició la demolición de parte del monasterio, a pesar de que el edificio de 1929 estaba bajo protección regional. Las obras solo se detuvieron tras la intervención de las autoridades autonómicas, y la Fiscalía abrió una investigación. Posteriormente, todo el complejo fue incluido en la lista de bienes protegidos, lo que parecía poner fin al conflicto. Sin embargo, tras otra sentencia judicial que ratificaba la necesidad de proteger íntegramente el recinto, las autoridades municipales encontraron la manera de sortear la prohibición modificando las normas de uso del suelo.
Planes de urbanización y consecuencias
Según el proyecto aprobado, en una parcela de casi 17.000 metros cuadrados se construirán 11 nuevos edificios de hasta tres plantas, además de la rehabilitación del edificio principal con patios interiores y zonas comunes. Para llevar a cabo el proyecto será necesario talar más de 200 árboles, lo que ha provocado la indignación de organizaciones ecologistas. Arquitectos y activistas consideran que las nuevas construcciones alterarán la integridad histórica del complejo y destruirán una parte importante del patrimonio verde de la ciudad. Desde el ayuntamiento sostienen que el proyecto respeta los criterios de preservación del aspecto histórico, pero la oposición insiste: la decisión favorece a inversores privados y contradice el veredicto judicial.
Reacción social y disputas políticas
En contra de la construcción se manifestaron no solo los ecologistas, sino también todos los partidos de la oposición en el ayuntamiento. Señalan que incluso antes de las elecciones de 2023, los propios expertos del municipio admitían que era imposible llevar a cabo el proyecto sin violar la ley. Tras las elecciones, la postura de las autoridades cambió y ahora se sostiene que la nueva edificación supuestamente no contradice el estatus protegido del terreno. Como respuesta a las protestas, las autoridades propusieron ajardinar las azoteas de los nuevos edificios y hacer las fachadas más transparentes para mantener la conexión visual con el jardín histórico. Sin embargo, los críticos consideran estas medidas insuficientes y exigen la cancelación total del proyecto, así como la cesión del terreno para uso público.
En los últimos años España ha visto un aumento de los casos en los que edificios históricos y parques se ven amenazados por intereses comerciales. En Valencia y Barcelona, en varias ocasiones surgieron disputas sobre la urbanización de zonas protegidas, lo que provocó protestas masivas y litigios judiciales. Estos conflictos reflejan lo delicado que es el equilibrio entre el desarrollo urbano y la preservación del patrimonio cultural. Las decisiones que se tomen ahora determinarán el aspecto de las ciudades españolas en el futuro.












