
En febrero de 1985, en el corazón de Madrid, en la plaza Colón, apareció una carpa de circo inusual. Fue allí donde seis diseñadores españoles decidieron cambiar el rumbo de la moda en el país. Su audaz iniciativa dio origen a un evento que, cuatro décadas después, se ha convertido en la carta de presentación del diseño español: la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
Desde entonces, muchas cosas han cambiado. El lugar de celebración, el nombre, incluso la atmósfera — todo ha evolucionado junto con la industria. En los primeros años, los desfiles se realizaban en varios rincones de la ciudad: desde el Museo del Ferrocarril hasta la Casa de Congresos. Poco a poco, el evento se estableció en el recinto ferial IFEMA, donde hoy se concentran los principales acontecimientos de la semana de la moda.
Este año, la edición de aniversario reunió a más de 65 diseñadores y 250 modelos. La ciudad se sumergió por completo en la creatividad: los desfiles y exposiciones se realizan no solo en IFEMA, sino también en edificios históricos del centro — Conde Duque, Palacio de Cibeles, Casa de la Panadería. Los organizadores no ocultan sus ambiciones: Madrid debe convertirse no solo en un referente nacional, sino también internacional de la moda. Para ello, el ayuntamiento ha destinado una cifra récord — más de un millón de euros para promover la industria y brindar apoyo directo a los proyectos.
El papel económico de la moda en España es impresionante: representa casi el 3% del PIB, más del 3,5% del empleo y una parte significativa de las exportaciones. Solo en Madrid, la industria textil emplea a más de 4.500 personas, y la región lidera en volumen de ventas. Sin embargo, para los profesionales, lo más relevante es el rol de la capital como polo de atracción para mentes creativas e inversores. La Semana de la Moda se ha convertido no solo en un escaparate de nuevas colecciones, sino también en un motor de la actividad empresarial: hoteles, restaurantes y comercios experimentan un auge de visitantes, mientras la ciudad refuerza su imagen en el escenario europeo.
Entre las novedades de este año destaca la invitación a la diseñadora colombiana Silvia Tcherassi, cuyo desfile en la Plaza Mayor coincidió con el décimo aniversario de su boutique en Madrid. Paralelamente, en IFEMA se celebra una exposición de marcas latinoamericanas, lo que subraya la creciente importancia de los lazos internacionales. El equipo creativo, bajo la dirección de Valentina Suárez-Zuloaga, apuesta por renovar el formato: más espacios urbanos abiertos, diálogo con jóvenes talentos e integración de nuevas tecnologías.
En estos 40 años, la Semana de la Moda de Madrid ha pasado de ser un experimento local a convertirse en un evento que marca tendencias y da visibilidad a nuevos nombres. Hoy no es solo una sucesión de desfiles, sino un fenómeno cultural que fusiona arte, gastronomía y negocios. Madrid consolida con firmeza su estatus de capital de la moda en España, y sus ambiciones trascienden las fronteras del país.












