
En la región capital de España, antes de una gran huelga organizada en solidaridad con Palestina, se implementaron medidas especiales para garantizar el funcionamiento de los sectores clave de la ciudad. Las autoridades de Madrid decidieron que, incluso en medio de protestas masivas, el transporte, la sanidad y las instituciones educativas no cesarán por completo su actividad.
En las horas punta de la mañana, el mediodía y la tarde, los trenes del metro circularán con una frecuencia de hasta el 80% respecto al horario habitual, mientras que el resto del tiempo operarán al 50% de su capacidad estándar. Los autobuses urbanos cubrirán el 30% de los trayectos en las rutas principales y el 20% en las secundarias. Los autobuses interurbanos mantendrán la mitad de sus servicios desde temprano hasta las 9:30, reduciendo luego la oferta al 45% hasta el final del día. El metro ligero también disminuirá el número de trenes: durante los picos de demanda se mantendrá la mitad, y el resto del tiempo solo un tercio. Los trenes de Cercanías funcionarán al 75% en horas punta y al 50% el resto del tiempo.
Los organizadores de la protesta, entre los que se encuentran sindicatos y asociaciones civiles, esperan llamar la atención sobre la situación en Gaza y la reacción internacional a los acontecimientos. La huelga contempla tanto paros totales como parciales, así como marchas multitudinarias. El evento coincide con las recientes noticias sobre intentos de mediación de paz entre Israel y HAMAS con el apoyo de Estados Unidos.
En los centros dependientes de la región, el horario de la huelga variará según el turno de trabajo: para el turno de mañana será de 10:00 a 12:00, para el de tarde de 17:00 a 19:00 y para el de noche de 2:00 a 4:00. En hospitales y ambulatorios se garantizará la presencia de personal de guardia, como en fines de semana y festivos, para evitar interrupciones en la atención urgente. La dirección de los centros sanitarios debe asegurar que al menos el 35% del personal esté de servicio. Médicos y enfermeros serán suficientes para atender emergencias y efectuar visitas domiciliarias, con el fin de reducir la presión sobre las salas de urgencias.
En colegios y guarderías también se aplican normas especiales. La dirección y los jefes de estudio deberán estar presentes, y habrá un mayor número de educadores para niños pequeños y alumnos con necesidades especiales. En las guarderías, habrá un cuidador por cada diez lactantes y, para los niños mayores, uno por cada 18 o 20. En los colegios especiales y complejos educativos rurales se reforzará el personal para asegurar que ningún niño quede desatendido. Las comidas en colegios y guarderías están garantizadas únicamente para los más pequeños y para los estudiantes con discapacidad.
Los servicios sociales, las asistencias y los centros para personas mayores y con discapacidad operarán según el horario de fin de semana para garantizar el cuidado a quienes lo necesiten, la entrega de alimentos y el transporte. En los juzgados y la fiscalía se mantendrá un equipo mínimo para asegurar la continuidad en casos de violencia doméstica, registro civil y medicina forense. Los servicios de emergencia también seguirán funcionando sin cambios.












