
En la provincia de Málaga, agentes de la Policía Nacional frustraron un intento de transportar ilegalmente un gran cargamento de hachís. Durante un control en la carretera, en la zona de Vélez-Málaga, detuvieron un camión en el que, entre cajas de naranjas, encontraron casi 1,6 toneladas de la droga.
A simple vista, la carga no despertaba sospechas: las cajas de madera estaban llenas de cítricos, aunque algunas frutas presentaban un tono más oscuro. Al inspeccionarlas, se descubrió que algunas “naranjas” estaban hechas de látex y contenían en su interior paquetes prensados de hachís. Este método de ocultación permitía a los delincuentes esperar que la mercancía pasara desapercibida.
La operación comenzó cuando los agentes notaron el comportamiento sospechoso de dos vehículos con matrículas extranjeras que circulaban por la autovía A-7. Uno de ellos seguía al camión, y sus ocupantes mostraban signos de nerviosismo y observaban la carretera con atención. La policía solicitó apoyo, y poco después se sumaron a la operación los especialistas antidroga de Málaga.
Cuando la policía intentó detener ambos vehículos, el turismo realizó maniobras bruscas y logró huir, mientras que el camión fue interceptado en la salida de la carretera. El vehículo fue acompañado hasta un almacén, donde se llevó a cabo una inspección minuciosa. Finalmente, se encontraron cientos de naranjas falsas con paquetes de hachís en su interior. El peso total de la droga incautada alcanzó los 1.579 kilos.
Dos hombres que se encontraban en el camión fueron detenidos bajo sospecha de transportar drogas. Tras ser interrogados, fueron puestos a disposición del tribunal de Málaga, que ordenó su ingreso en prisión. La operación fue denominada “Zidanne” (Zidanne).
La policía continúa la investigación para identificar y localizar a las personas que iban en el turismo y lograron darse a la fuga. Las autoridades no descartan que los detenidos tengan vínculos con una red más amplia de narcotraficantes.
No es la primera vez que los delincuentes emplean métodos inusuales para transportar drogas por Andalucía. Hace unas semanas, en Cádiz, se incautó otro gran alijo de hachís —1,8 toneladas— también camuflado como naranjas. En esa ocasión, la policía encontró un escondite en una vivienda donde se almacenaban sacos con la droga, además de envases de cacao y otros recipientes. Como resultado de esa operación, se detuvo a dos sospechosos, que también fueron enviados a prisión.
Las fuerzas de seguridad españolas destacan que los narcotraficantes recurren cada vez más a sofisticados métodos de camuflaje para evitar ser detectados. Sin embargo, los controles periódicos y la coordinación policial permiten descubrir y frustrar este tipo de intentos.












