
Hace treinta y tres años, en las afueras de Málaga, surgió un parque tecnológico que en aquel momento parecía un experimento audaz. Al principio, solo operaban aquí ocho empresas y algo más de un centenar de empleados. Hoy, este clúster se ha convertido en uno de los principales motores económicos de la ciudad, y su impacto en la vida de Málaga y de toda Andalucía es difícil de sobrestimar.
En los últimos tres años, Málaga TechPark ha experimentado un avance significativo. Actualmente, emplea a casi 28 mil personas y la facturación anual de las empresas del parque supera los 4.100 millones de euros. Esto ha permitido a Málaga reducir considerablemente la distancia que le separaba de Sevilla, donde el parque Cartuja 93 (hoy Sevilla TechPark) tradicionalmente era considerado el líder en la región.
Impacto económico
La influencia del parque tecnológico en la economía de la ciudad y la región es impresionante. Según los datos de 2023, la aportación de Málaga TechPark al PIB de Andalucía alcanzó los 4.800 millones de euros, lo que equivale al 2,33% de todo el producto regional. Si nos centramos en la provincia, el parque genera más del 10% del PIB y casi el 10% de todos los empleos. En el ámbito de la propia Málaga, las cifras son aún más impactantes: un tercio de la economía local y casi un tercio del empleo están vinculados a la actividad del parque.
Cada euro generado en el parque aporta tres euros a la economía andaluza. Y cada puesto de trabajo aquí crea casi cuatro empleos nuevos en sectores relacionados. Esto es comparable al impacto del sector de la construcción en la región, lo que subraya la importancia estratégica de este clúster tecnológico para el futuro de Málaga.
Rivalidad con Sevilla
Aunque en varios indicadores Sevilla sigue liderando, la brecha entre ambas ciudades se está reduciendo rápidamente. En el parque de Sevilla trabajan algo más de 31.000 personas y la facturación supera los 5.500 millones de euros. Sin embargo, el ritmo de crecimiento de Málaga en los últimos años le ha permitido acortar la distancia en decenas de puntos porcentuales.
Actualmente en Málaga hay registradas 715 empresas, mientras que en Sevilla son 575 firmas, 85 startups y spin-offs, además de más de 850 proyectos de investigación. Ambos parques baten cada año sus propios récords en número de nuevas empresas e iniciativas innovadoras.
Tecnología e innovación
El éxito de Málaga TechPark se debe, en gran parte, al desarrollo de tecnologías avanzadas. Aquí se implementan activamente soluciones en inteligencia artificial, ciberseguridad, software, energías renovables y biotecnología. No obstante, los expertos destacan que el parque tiene un enorme potencial de crecimiento en microelectrónica, un ámbito en el que Sevilla aún es líder.
En Sevilla, el Instituto de Microelectrónica funciona desde finales de los años 80, y desde 2008 se encuentra dentro del parque tecnológico. Allí también tienen su sede empresas como Alter Technology, Anafocus y WoodSwallow, que conforman un potente clúster dedicado al desarrollo y testeo de microchips.
Impulso hacia el futuro
En los próximos años, Málaga aspira a dar un salto en el ámbito de la microelectrónica. Para 2030, está previsto que en TechPark se inaugure un centro de investigación de Imec, uno de los líderes mundiales en el sector de microchips. Se espera que la llegada de Imec atraiga nuevas inversiones a Málaga y genere cientos de empleos altamente tecnológicos.
Aunque la construcción del centro aún está en fase de planificación, varias grandes empresas ya han mostrado interés en ubicar sus divisiones cerca del futuro complejo. Según la dirección del parque, cada una de estas inversiones podría superar los 50-60 millones de euros, ya que el sector de la microelectrónica requiere condiciones especiales: salas blancas, sistemas de purificación de agua y equipos para generar aire seco.
Estrategia de desarrollo
A diferencia de la producción en masa, Málaga apuesta por el diseño y la prueba de microchips. No existen suficientes terrenos disponibles para una gran fábrica —harían falta cerca de 200 hectáreas—. Sin embargo, los centros de investigación e ingeniería no requieren dimensiones tan extensas, y precisamente en esta dirección evolucionará el parque en los próximos años.
La llegada de Imec y de otras empresas tecnológicas punteras puede marcar una nueva etapa de crecimiento para Málaga. Actualmente, el parque ya es considerado una de las infraestructuras clave de Andalucía, y su relevancia para la economía regional y de la ciudad continúa creciendo. Le esperan nuevos retos y oportunidades que, hasta hace poco, parecían inalcanzables.












