
En uno de los distritos de Manacor (Mallorca), la policía y los inspectores de control de viviendas realizaron una inspección conjunta que resultó en un hallazgo inesperado. En una propiedad privada se encontraron 11 edificaciones similares a barracones, habitadas por inquilinos. A pesar de la ausencia de condiciones básicas para vivir, se cobraba alquiler por estos espacios.
Los inspectores señalaron que el lugar se encontraba en un estado de insalubridad total: había basura y desechos por todas partes, y los baños compartidos estaban en condiciones deplorables. La instalación eléctrica presentaba irregularidades y las construcciones eran muy precarias: los techos y paredes estaban parcialmente derrumbados, lo que representaba un peligro para los residentes.
Todas las edificaciones detectadas pertenecían a un solo propietario, quien, según las autoridades, se aprovechó de la difícil situación de personas necesitadas de vivienda. Ahora se ha iniciado un procedimiento oficial contra el dueño, lo que podría acarrearle severas sanciones.
De acuerdo con la legislación vigente en Baleares, organizar este tipo de alojamientos se considera una infracción muy grave. Cada construcción supone una multa individual y el importe total de las sanciones podría alcanzar casi un millón de euros. Las autoridades subrayan que este tipo de situaciones serán combatidas con la máxima contundencia para evitar la explotación de personas y la proliferación de condiciones de vida peligrosas.












