
En 2025, España experimentó una notable disminución en el número de migrantes que llegaban a las Islas Canarias. Según datos oficiales, el flujo de embarcaciones irregulares procedentes de Mauritania se redujo en más del 46% en comparación con el año anterior. Expertos atribuyen este descenso al endurecimiento de los controles en territorio mauritano, donde los migrantes enfrentan malos tratos y deportaciones masivas.
Organizaciones internacionales de derechos humanos documentan numerosos casos de violencia, torturas y humillaciones contra personas que intentan llegar a Europa a través de Mauritania. En los últimos cuatro años se entrevistó a más de doscientas personas, entre ellas migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Muchos relataron haber sufrido golpizas, privación de alimentos, amenazas y detención prolongada en condiciones extremas. Se han encontrado marcas de lesiones en sus cuerpos que corroboran los relatos de maltrato.
Las autoridades de Mauritania han reforzado significativamente las medidas de control migratorio. En los primeros seis meses de 2025, más de 28.000 personas fueron expulsadas por la fuerza a las fronteras con Malí y Senegal. Esta cifra triplica la registrada en 2019. Hay especial atención sobre personas de piel oscura, quienes son víctimas con mayor frecuencia de detenciones arbitrarias y violencia.
Los informes de organizaciones de derechos humanos señalan casos de acoso sexual, torturas, detención de menores junto a adultos, así como arrestos masivos sin explicación. Los migrantes denuncian extorsión, amenazas y falta de acceso a atención médica. A pesar de ello, las instituciones europeas y España siguen brindando apoyo financiero y técnico a las fuerzas de seguridad mauritanas.
En mayo de 2025, Mauritania implementó un nuevo protocolo que prevé exámenes médicos y la clasificación de los migrantes que llegan. Las autoridades también anunciaron su disposición a facilitar el control externo respecto al cumplimiento de los derechos humanos. Sin embargo, según defensores de derechos humanos, estas medidas no resuelven los problemas sistémicos, y los fondos europeos continúan destinándose a financiar operaciones de deportación masiva.
España y la Unión Europea continúan invirtiendo considerablemente en el refuerzo de fronteras y la lucha contra la migración irregular. Sin embargo, según observadores, todavía no se han implementado mecanismos efectivos para garantizar los derechos de los migrantes. Esto genera preocupación entre organizaciones de derechos humanos, que llaman a revisar la política de cooperación con Mauritania.
La situación en la ruta desde África Occidental hacia las Islas Canarias sigue siendo tensa. Aunque ha disminuido el número de llegadas, la cuestión de la seguridad y los derechos de los migrantes sigue siendo relevante tanto para España como para toda la Unión Europea.












