
En Madrid surge un nuevo conflicto en torno al sistema de salud: los vecinos de los distritos Puente y Villa de Vallecas están preocupados por otra externalización de servicios médicos a empresas privadas en el hospital Infanta Leonor. Esta decisión afecta directamente a más de 300 mil personas, para quienes este hospital es el principal centro de atención médica. La inquietud no es solo por el cambio en la dinámica habitual, sino también por el futuro de la sanidad pública en la capital.
A principios de año, el hospital ya había externalizado las pruebas de gastroenterología y luego la gestión de la unidad de tratamiento del dolor crónico. Ahora, es el turno de las resonancias magnéticas abiertas, convirtiéndose en la tercera medida similar en un mes. La nueva iniciativa establece que el diagnóstico lo realizará una entidad externa seleccionada mediante concurso. El contrato tendrá una duración de un año y un importe de algo más de 36 mil euros.
Causas y consecuencias
Las autoridades justifican estas acciones por la falta de especialistas y aseguran que se trata de una solución temporal. Según afirman, las resonancias abiertas son necesarias para pacientes con claustrofobia, niños y personas con sobrepeso, y la infraestructura propia para estos exámenes estará disponible solo tras finalizar las obras en otro hospital, ubicado a 30 kilómetros de Infanta Leonor. Sin embargo, para muchos vecinos estas explicaciones resultan poco convincentes.
Las organizaciones ciudadanas Puente y Villa de Vallecas ya han convocado una protesta masiva frente a la Asamblea de Madrid. El principal lema es «No a la privatización». Los activistas exigen el cese inmediato de la transferencia de servicios médicos clave a empresas privadas y reclaman el refuerzo urgente de los recursos públicos en las zonas donde el sistema sanitario está más sobrecargado.
Reacción y críticas
Crece el descontento entre los vecinos no solo por la externalización de las resonancias magnéticas, sino también por otros cambios. En particular, se señala que en Infanta Leonor ya no se entregan los informes de radiografías simples, incluso si han sido solicitados con urgencia. Los médicos de atención primaria no pueden obtener una segunda opinión para casos complejos, lo que genera preocupación entre los pacientes con enfermedades crónicas y graves.
Preocupan especialmente los retrasos en la realización de ecografías: la espera puede alargarse hasta medio año o incluso más. En algunas zonas de Madrid estos exámenes aún se realizan en hospitales públicos, pero en Vallecas cada vez se derivan más a centros privados. Representantes de plataformas ciudadanas advierten que esta tendencia debilita aún más el sistema y aumenta la tensión social.
Aspecto financiero
El hospital Infanta Leonor fue construido bajo un modelo de colaboración público-privada, lo que implicaba desde el inicio la participación de empresas privadas en la gestión de infraestructuras y financiación. En 2025, la administración de Madrid destinó más de 31 millones de euros a modernización y reformas, pero este plan no incluyó la creación de una unidad propia para realizar resonancias magnéticas abiertas. Esta decisión generó una nueva ola de críticas: los vecinos consideran que los fondos deberían haberse empleado para desarrollar servicios que actualmente se están externalizando.
Las organizaciones sociales destacan que la externalización de áreas tan esenciales como el diagnóstico y el tratamiento del dolor crónico repercute negativamente en la calidad y accesibilidad de la atención médica. A su juicio, esto no solo complica la vida de los pacientes, sino que además rompe el principio de continuidad asistencial, obligando a las personas a acudir a distintos centros para recibir una atención integral.
Voces de protesta
María José García, portavoz de una de las plataformas, señala que los vecinos de Vallecas se sienten abandonados. Afirma que la gente está cansada de los constantes cambios y de la falta de claridad en torno a la atención sanitaria. Subraya que las protestas no son simplemente una reacción a un contrato más, sino la expresión de una profunda desconfianza hacia las políticas de las autoridades en materia de salud.
El informe de las asociaciones profesionales locales señala que el problema es especialmente grave en lo relativo a los estudios radiológicos de tórax. Estos procedimientos son fundamentales para la detección de enfermedades oncológicas, infecciosas y crónicas, pero la falta de informes a tiempo puede acarrear consecuencias graves para los pacientes.
Contexto y tendencias
En los últimos años, en Madrid y otras regiones de España han aumentado los casos de externalización de determinados servicios médicos a empresas privadas. Estas decisiones a menudo van acompañadas de protestas y críticas por parte de organizaciones sociales y sindicatos. En 2024, surgieron controversias similares en hospitales de los barrios de Carabanchel y Usera, donde también se subcontrataron servicios de laboratorio y diagnóstico. En ambos casos, los vecinos expresaron su preocupación por la posible disminución de la calidad y el aumento en los tiempos de espera para recibir atención sanitaria.
En general, la tendencia hacia la privatización parcial de ciertos sectores de la sanidad provoca intensos debates en la sociedad española. La cuestión del equilibrio entre eficacia, accesibilidad y calidad de los servicios médicos sigue siendo un tema abierto, y cada nueva decisión en este ámbito genera nuevas discusiones y protestas.












