
La sociedad española se encuentra en el centro de una investigación de alto perfil que podría cambiar la percepción sobre la magnitud del narcotráfico en el país. Como resultado de una compleja operación policial, fue desmantelada una de las redes criminales más influyentes dedicadas al tráfico de cocaína en Europa. El interés por este caso no solo lo despiertan la cantidad de detenidos y el volumen de droga incautada, sino también los detalles que surgieron durante la investigación: un intento de encubrir la tragedia con una suma millonaria y un líder escurridizo que permanece fuera del país.
En noviembre de 2024, el río Guadalquivir fue escenario de una escena digna de un thriller criminal. Cinco lanchas rápidas con contrabandistas intentaron escapar de la persecución de una patrullera de la Guardia Civil. Durante la persecución, una de las embarcaciones chocó, se ocultó entre los matorrales y encalló. Dos fugitivos lograron escapar, mientras que un tercer implicado, gravemente herido, falleció en el lugar. Este episodio podría haber pasado desapercibido como una tragedia más en la larga lista de muertes, de no ser por la sorprendente propuesta que siguió: ofrecieron a la familia del fallecido 12 millones de euros a cambio de su silencio. Los investigadores sospechan que detrás de esto estaba el propio jefe del cártel, poseedor de enormes recursos financieros.
Red sin fronteras
La investigación reveló una estructura ramificada que abarcaba no solo España, sino también otros países de Europa y África. Según la policía, la organización logró introducir en el continente 57 toneladas de cocaína, de las cuales se incautaron algo más de 10 toneladas. En la operación participaron efectivos de diferentes regiones: Cádiz, Islas Canarias, Galicia, Málaga, Almería, Ceuta, Girona, así como de Portugal. Entre los detenidos se encuentran coordinadores de transporte marítimo, responsables de abastecimiento y logística, así como personas encargadas de proporcionar cobertura en tierra.
Durante un año, a partir de noviembre de 2024, la policía fue desmantelando paso a paso la infraestructura del cártel. La operación, denominada «Sombra Negra», se convirtió en una de las más importantes de los últimos años. En la primera fase, que tuvo lugar en verano de 2025, fueron detenidas 48 personas en Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura. La segunda oleada de arrestos llegó en noviembre, cuando en la zona del Campo de Gibraltar fueron capturados otros 57 sospechosos, también en Algeciras, La Línea de la Concepción y Jerez.
Tecnología y camuflaje
Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores fue la base de una parte de la organización. En una pequeña tienda de La Línea de la Concepción, bajo la apariencia de un negocio legal, se vendían teléfonos móviles y equipamiento náutico, incluyendo ropa para las tripulaciones de lanchas rápidas. Detrás de esta fachada se movían cientos de miles de euros y la tienda sirvió como pantalla para coordinar las operaciones.
La magnitud del equipamiento técnico sorprende: los delincuentes tenían en su poder 70 vehículos, 30 embarcaciones, tres armas de fuego, más de 800.000 euros en efectivo, dos drones hexacópteros, más de 150 teléfonos móviles, decenas de cuentas bancarias y equipos modernos de comunicación y navegación marítima valorados en unos 2,5 millones de euros. Entre el material incautado destacan inhibidores de señal, amplificadores Wi-Fi y sistemas satelitales, lo que permitía al cártel realizar travesías nocturnas y permanecer fuera del radar policial.
La caza por el líder
A pesar de los avances de la operación, la figura clave —el presunto jefe de la organización— sigue sin ser detenido. Según la investigación, se desplaza entre Dubái y Marruecos, utilizando sus recursos financieros para eludir la justicia. La policía sospecha que precisamente él estuvo detrás del intento de “comprar silencio” tras la muerte de uno de los suyos en el Guadalquivir.
Las autoridades no revelan detalles sobre la identidad del fugitivo para no entorpecer la investigación. Sin embargo, señalan que su influencia y recursos le permitían no solo organizar grandes envíos de droga, sino también ejercer presión sobre testigos y participantes de los delitos.
Cooperación internacional
La operación fue posible gracias a la estrecha colaboración entre las fuerzas de seguridad españolas y sus homólogos internacionales. En la investigación participaron especialistas de Reino Unido, Estados Unidos, Marruecos, Francia, Portugal, Colombia y Cabo Verde, así como representantes de Europol y de los servicios especiales españoles. La financiación se cubrió parcialmente con fondos europeos de seguridad interior.
Desde 2018, España cuenta con un plan especial para combatir el narcotráfico en la región de Gibraltar, que posteriormente se extendió a otras provincias. Durante este periodo se han realizado más de 37 mil operaciones, detenido a más de 30 mil personas e incautado más de 2 mil toneladas de drogas. Sin embargo, el caso actual destaca no solo por su escala, sino también por la audacia de los métodos empleados por los miembros del cártel.











