
En Madrid sigue el juicio contra el fiscal general de España, Álvaro García Ortiz, acusado de divulgar ilegalmente información confidencial. La cuarta jornada del proceso resultó decisiva: seis periodistas, quienes difundieron primero el contenido del polémico correo electrónico, declararon como testigos.
El foco del caso es una carta en la que el abogado del empresario Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, admitía delitos fiscales y proponía un acuerdo. La filtración de este documento desencadenó la causa judicial contra García Ortiz. Periodistas de los principales medios españoles detallaron al tribunal cómo y cuándo accedieron a esa información.
Llamó especialmente la atención el testimonio de Miguel Ángel Campos, de Cadena SER, quien fue el primero en informar sobre el correo a principios de febrero. Sus colegas de otros medios también confirmaron que conocían los detalles antes de que García Ortiz abriera su propia investigación en marzo de 2024. Sin embargo, los jueces mostraron dudas sobre la objetividad de estos relatos, ya que los periodistas no pudieron aportar pruebas concretas de sus afirmaciones.
Por la mañana, declaró ante el tribunal el decano del Colegio de Abogados de Madrid, Eugenio Ribón, quien anteriormente presentó una denuncia contra la fiscalía por la publicación de una nota de prensa que desmentía los rumores sobre un supuesto acuerdo. Aunque el Tribunal Supremo no consideró que la publicación constituyera un delito, el colegio de abogados mantiene su postura.
Durante la audiencia, también comparecieron representantes de la fiscalía, quienes explicaron la investigación interna sobre las acciones de García Ortiz y las circunstancias en torno a la eliminación de datos de su teléfono móvil. El tribunal considera este episodio como un argumento adicional para exigir responsabilidades al fiscal general.
En la segunda mitad del día, prestaron declaración varios periodistas más, incluidos empleados de El País y El Plural. Todos confirmaron que la información sobre la carta ya circulaba en el ámbito profesional antes de la solicitud oficial de García Ortiz. Sin embargo, todavía no se ha determinado quién fue la fuente de la filtración.
Hasta ahora, el proceso no ha aportado nuevas pruebas que apunten de manera concluyente al responsable de la revelación. Durante los primeros cuatro días han declarado la mitad de los cuarenta testigos. El propio Alberto González Amador insiste en que ha sido víctima de la exposición pública, lo que ha dañado gravemente su reputación. No obstante, reconoce que autorizó a su abogado a negociar con la fiscalía, sabiendo que esto suponía admitir su culpabilidad.
El juicio sigue en curso y su resultado podría sentar un precedente para todo el sistema judicial español. Las próximas sesiones prometen ser igual de tensas, ya que está en juego no solo el destino de un alto funcionario, sino también cuestiones clave de transparencia y responsabilidad en el funcionamiento de las instituciones públicas.












