
Zamora, situada a orillas del río Duero, es una joya de la historia y el arte de España. Esta ciudad, merecidamente conocida como la «capital del estilo románico», enamora con sus calles medievales, su rica gastronomía y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, tras la fachada de muros antiguos y majestuosas catedrales, se esconden realidades demográficas que invitan a reflexionar sobre el futuro de la región. ¿Cuál es hoy la población de esta ciudad única y de su provincia?
Retrato demográfico de la capital
Según los datos estadísticos más recientes, en el centro administrativo de la provincia residen 59 506 personas. Esta cifra sitúa a Zamora en el séptimo puesto entre las ciudades más pobladas de la comunidad autónoma de Castilla y León. Por delante de ella están gigantes regionales como Valladolid, Burgos, Salamanca, León, Palencia y Ponferrada. A nivel nacional, la ciudad ocupa el discreto puesto 131.
Para entender mejor su magnitud, se pueden establecer paralelismos con otros municipios españoles. En cuanto a número de habitantes, Zamora es comparable, por ejemplo, a Mérida en Extremadura o a Motril en la provincia de Granada. Incluso dentro de su propia región, se encuentra en la misma categoría que Ávila. Estas comparaciones ilustran claramente el lugar de la ciudad en el mapa demográfico del país y subrayan su pertenencia a la categoría de pequeñas capitales provinciales.
La provincia en cifras: la realidad de la España interior
Si observamos el panorama general de la provincia, los datos resultan aún más reveladores. En todo su territorio residen 166.253 habitantes, lo que sitúa a la región en el puesto 45 de las 50 provincias españolas, superando únicamente a Ávila, Palencia, Segovia, Teruel y Soria, territorios que también enfrentan la problemática del éxodo poblacional. Dentro de Castilla y León, es la quinta provincia más poblada.
La población del territorio es comparable a la de provincias como Cuenca. Este dato evidencia la baja densidad demográfica y confirma la tendencia general a la despoblación, característica de muchas zonas del interior de la península ibérica. El problema conocido como la “España vacía” se siente aquí con especial intensidad, planteando a las autoridades retos complejos para retener a la juventud y atraer nuevos residentes.
Fuera de la capital: ¿quién lidera el ranking?
Al analizar la demografía provincial excluyendo su capital administrativa, surge inevitablemente la cuestión de cuál es el mayor núcleo de población. En este aspecto, la primacía corresponde claramente a Benavente, con 17.261 habitantes. Esta ciudad desempeña un papel clave en la economía de la comarca, actuando como un importante centro de servicios y logística. Su ubicación estratégica en el cruce de vías de comunicación del noroeste de España le asegura una posición destacada.
Es significativo que, además de la propia Zamora y Benavente, solo un municipio en la provincia supera los 5.000 habitantes: la histórica ciudad de Toro. El resto de los núcleos urbanos son pequeños pueblos y aldeas, lo que vuelve a recalcar el carácter rural y poco poblado de la región.
Patrimonio cultural frente a desafío demográfico
La paradoja de Zamora reside en que sus dificultades demográficas conviven con una riqueza cultural e histórica impresionante. La ciudad es líder en Europa por la cantidad de templos de estilo románico. Su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, atrae cada año a miles de peregrinos y viajeros, que quedan maravillados por la solemnidad y la belleza de sus procesiones.
Su rica gastronomía, numerosos festivales culturales y el encanto inigualable de su casco antiguo ofrecen una alta calidad de vida. Quizá ahí resida la clave para revertir los problemas demográficos. La atmósfera única y un mercado inmobiliario asequible pueden ser factores atractivos tanto para quienes buscan residencia permanente como para inversores, ofreciendo una vida tranquila y relajada rodeada de siglos de historia.











