
En los últimos años, la escena política de España está cambiando más rápido que nunca. El auge de la popularidad de Vox genera interrogantes sobre las causas de este fenómeno y sus consecuencias para la sociedad. Según informa El País, las explicaciones habituales —como la edad, el nivel de ingresos o el lugar de residencia— no reflejan la realidad. Nuevos datos demuestran que el apoyo a Vox no surge de un solo grupo, sino de decisiones individuales de personas con trayectorias y opiniones muy diversas.
Mitos sobre el apoyo
Entre las teorías más extendidas, suele afirmarse que Vox recibe votos de jóvenes que no conocieron la dictadura o de mayores que sienten nostalgia por el pasado. También se cree que el partido es fuerte en zonas rurales o entre personas con bajo nivel educativo. Sin embargo, las estadísticas desmienten estos estereotipos. Según El País, entre los jóvenes de 18 a 24 años Vox recibe un 11,6% de apoyo, mientras que entre mayores de 75 años la cifra es del 7,8%. En ciudades de entre 400.000 y un millón de habitantes, el respaldo alcanza el 17,9%, y en pequeñas localidades el 14,3%. Esto demuestra que ni la edad ni el lugar de residencia determinan la preferencia por este partido.
Quién elige a Vox
Los datos revelan que, entre quienes se consideran pobres, Vox obtiene un apoyo del 8,8%, mientras que entre quienes se perciben como acomodados la cifra asciende al 15%. Esto contradice la idea de que el partido se apoya principalmente en los sectores más desfavorecidos. Tampoco se sostiene la teoría de una migración masiva de votantes desencantados del socialismo: solo el 3,9% de antiguos electores del PSOE eligen a Vox. El mayor crecimiento de votos proviene de antiguos simpatizantes del Partido Popular y de personas que no votaban anteriormente. Entre desempleados y estudiantes, no hay una preferencia clara hacia este partido.
Razones de la elección
El apoyo a Vox no está directamente relacionado con dificultades económicas ni con la vulnerabilidad social. Las personas que votan por este partido suelen hacerlo por su deseo de orden, liderazgo fuerte e identidad nacional. Para ellos, la sensación de seguridad y confianza es más importante que los programas sociales concretos. Este fenómeno se observa no solo en España, sino también en otros países donde partidos similares cuentan con apoyo de diversos sectores de la población.
Elección individual
La principal diferencia de los simpatizantes de Vox no es la pertenencia a un grupo concreto, sino la actitud personal respecto a la organización del poder. Para ellos es fundamental la concentración de competencias y rechazan los compromisos complejos. No son víctimas de las circunstancias, sino ciudadanos que eligen conscientemente un modelo político determinado. Según informa El Pais, el crecimiento de Vox no es consecuencia de problemas estructurales, sino resultado de numerosas decisiones individuales que están configurando una nueva realidad política.
En los últimos años, Europa y Estados Unidos han vivido una tendencia similar: partidos que promueven el orden estricto y el poder fuerte reciben apoyos de distintos grupos sociales. En Alemania, Francia e Italia, fuerzas políticas similares tampoco se limitan a una sola categoría social. En España, estos procesos se intensificaron tras las crisis económicas y las olas migratorias, cuando muchos buscaban respuestas simples a cuestiones complejas. Estos cambios siguen influyendo en el mapa político del país, haciéndolo menos predecible y más diverso.












