
En Castilla y León cambia el orden habitual: el gobierno regional, ahora sin coalición, muestra resultados inesperados. Para los habitantes esto implica no solo nuevas reglas del juego, sino transformaciones reales en su día a día. La atención se centra en el apoyo a las zonas rurales, la reducción de la carga fiscal y la lucha contra el éxodo poblacional.
El presidente de la autonomía, Alfonso Fernández Mañueco, apostó por una gestión en solitario tras romper con Vox. A pesar de no contar con un presupuesto aprobado, el equipo de Mañueco sigue implementando iniciativas que muchos consideraban imposibles bajo una coalición. Como remarca Ale Espanol, el ejecutivo autonómico prioriza el desarrollo de infraestructuras, el apoyo a los agricultores y la preservación del empleo.
Finanzas e igualdad
Uno de los temas clave ha sido la crítica a la política de Pedro Sánchez sobre la distribución de fondos entre las autonomías. Mañueco sostiene que el modelo de financiación propuesto y el llamado “paquete catalán” minan los principios de igualdad entre regiones. Como respuesta a las iniciativas de Madrid, el gobierno de Castilla y León ha rechazado iniciar negociaciones bilaterales sobre financiación hasta que no se revisen las propuestas controvertidas.
En el ámbito económico, la región apuesta por la reducción de impuestos. En los últimos años se han implementado decenas de medidas para disminuir la carga fiscal sobre herencias, donaciones, ingresos y transacciones inmobiliarias. Según representantes del gobierno, esto ha permitido que la región se sitúe entre las tres economías de mayor crecimiento del país y que el nivel de empleo alcance cifras históricas.
Apuesta por el entorno rural
Se presta especial atención al apoyo de las zonas rurales. Las autoridades han puesto en marcha un programa de subvenciones para más de 900 bares de pueblo con el objetivo de preservar estos puntos de encuentro únicos en pequeñas localidades. Además, el transporte gratuito para los residentes registrados ha sido otro avance en la lucha contra la despoblación. Según expertos, estas medidas ayudan a retener a los jóvenes y estimulan el desarrollo de los negocios locales.
Al mismo tiempo, Mañueco no esconde sus desacuerdos con los exsocios de Vox. Destaca que, tras la salida de este partido de la coalición, fue precisamente el equipo del Partido Popular (Partido Popular) el que asumió la responsabilidad de abordar los problemas de sequía, las epidemias ganaderas y las masivas protestas de los agricultores. En este contexto, resulta interesante comparar la situación con la de otras regiones donde Vox intenta consolidar su presencia, como ocurre en zonas del interior, asunto que se analizó en detalle en el reportaje sobre la estrategia de Abascal en pueblos pequeños.
Infraestructura y energía
La cuestión del desarrollo de infraestructuras y energía sigue siendo una prioridad. Las autoridades regionales exigen al gobierno central inversiones en la red eléctrica para que la energía producida en Castilla y León permanezca en la región. Según Ale Espanol, la falta de apoyo desde Madrid retrasa la puesta en marcha de nuevas industrias y limita la llegada de inversiones.
En el ámbito migratorio, Mañueco destaca el crecimiento de la población y subraya la necesidad de una política clara para atraer mano de obra a los sectores agrícola, de transporte y construcción. Las autoridades insisten en que, sin el apoyo de las estructuras centrales, es imposible resolver la escasez de personal.
Seguridad y sector agrario
Los incendios y las sequías se han convertido en un grave desafío para la región. Las autoridades han reforzado la cooperación con la fiscalía e incrementado la financiación para la prevención y extinción de incendios forestales. En el sector agrícola continúa la lucha por proteger a los productores locales: los responsables regionales exigen un mayor control en las fronteras para defenderse de la competencia desleal.
En los últimos años, en España ha crecido el interés por las cuestiones de desarrollo regional y la igualdad entre las autonomías. En 2025, surgieron disputas similares sobre la distribución de fondos presupuestarios en Andalucía y Galicia, donde las autoridades locales también exigieron revisar las condiciones de financiación. En Cataluña y Valencia se debatieron medidas para apoyar las zonas rurales y preservar los puestos de trabajo. En general, la tendencia hacia una gestión autónoma y la búsqueda de nuevas soluciones es cada vez más evidente entre los gobiernos regionales del país.












