
El domingo, en uno de los museos más emblemáticos de Madrid, el Reina Sofía, se produjo un incidente que alteró temporalmente la rutina habitual de los visitantes. Un grupo de activistas, compuesto por unas veinte personas, realizó una sentada justo frente al famoso cuadro de Picasso, «Guernica». Los participantes desplegaron pancartas con el mensaje «Stop genocidio» y se sentaron en el suelo, bloqueando el acceso a la obra.
El personal del museo se vio obligado a cerrar temporalmente el acceso a la sala para evitar posibles conflictos y garantizar la seguridad tanto de los manifestantes como del resto de los visitantes. Se solicitó a las personas que abandonaran el recinto, y durante aproximadamente veinte minutos, la sala permaneció vacía mientras continuaba la protesta.
Los organizadores de la protesta, pertenecientes al movimiento «Marea Palestina», expresaron así su demanda de poner fin a la violencia contra el pueblo palestino. En su opinión, aunque el acuerdo de alto el fuego respaldado por Estados Unidos pueda parecer un paso hacia la paz, no resuelve los problemas de fondo. Los activistas sostienen que la ayuda humanitaria sigue sin llegar a quienes la necesitan y que los efectos del hambre persisten.
En un comunicado, el movimiento subraya su intención de seguir exigiendo la imposición de un embargo permanente a la venta de armas, la apertura de corredores humanitarios y la evacuación de los residentes de Gaza que lo requieran. Según sus palabras, solo el apoyo masivo de la sociedad puede influir en la situación.
Cuarenta minutos después del inicio de la acción, los participantes concluyeron la protesta coreando en voz alta consignas en apoyo a una Palestina libre y abandonaron la sala. Posteriormente, el museo volvió a abrir el acceso al «Guernica» para todos los visitantes.












