
El pasado fin de semana, un incidente de tráfico protagonizado por el reconocido torero Cayetano Rivera centró la atención pública en España. Su vehículo chocó contra dos palmeras en una rotonda a la entrada de una urbanización en Alcalá de Guadaíra, en la provincia de Sevilla. Tras el accidente, el conductor no esperó a la policía y abandonó el lugar.
Testigos aseguraron que Rivera había pasado la noche en un bar consumiendo alcohol. Más tarde, agentes policiales acudieron a su domicilio para realizarle la prueba de alcoholemia, pero Cayetano se negó a someterse al test. Solo después de un tiempo, acudió voluntariamente a la comisaría para prestar declaración y recoger el coche del lugar del incidente.
Expertos en derecho señalan que este tipo de conducta puede acarrear varias responsabilidades. En primer lugar, implica indemnizar los daños al patrimonio municipal —las palmeras dañadas son propiedad de la ciudad y el ayuntamiento puede exigir la compensación por su restauración. Además, la infracción de las normas de tráfico al conducir de forma imprudente se considera una falta administrativa grave, sancionada con multas económicas y la retirada de puntos del carnet de conducir.
Se presta especial atención al hecho de haber abandonado el lugar del accidente. Según la legislación vigente, el conductor está obligado a permanecer en el lugar hasta la llegada de la policía. La huida sin autorización conlleva multas adicionales y la pérdida de puntos en el carné de conducir. Si Rivera hubiera ignorado una orden directa de los agentes, el caso podría haberse agravado hasta convertirse en delito, con el riesgo real de una condena de prisión.
La infracción más grave en este caso es la negativa a realizar la prueba de alcoholemia. El Código Penal español lo califica como delito, castigado con hasta un año de prisión y la retirada del carné de conducir por hasta cuatro años. Estos asuntos pasan a manos de un juez, y la sanción final depende de las circunstancias y de la estrategia de la defensa.
Los abogados señalan que la defensa puede intentar atenuar la responsabilidad. Si se logra demostrar que, tras el accidente, el conductor estaba en estado de shock y no era consciente de la orden policial, la negativa a la prueba podría considerarse una infracción administrativa. En ese caso, la sanción sería menos severa porque no habría intención deliberada.
Actualmente, Cayetano Rivera espera el proceso judicial, tras el cual se determinarán las sanciones que finalmente le corresponderán. El caso ha generado interés no solo por la relevancia mediática del implicado, sino también por la gravedad de las posibles consecuencias para cualquier conductor que se vea en una situación similar.











