
En 2026, los contribuyentes españoles se enfrentaron a cambios inesperados en el habitual proceso de presentación de informes. El nuevo calendario fiscal y el ajuste de los plazos generaron numerosas dudas tanto entre empresarios como entre particulares. Ahora, incluso un pequeño error en las fechas puede traer consecuencias graves para el presupuesto.
Desde principios de enero, la atención se centra en los informes del año anterior. Durante los primeros veinte días del mes es imprescindible resolver todas las cuestiones relativas a retenciones de nóminas y alquileres, así como los ingresos de capital. Después, hasta finales de enero, se sucede una serie de declaraciones obligatorias de IVA, informes finales sobre operaciones dentro de la UE y resúmenes anuales de diferentes impuestos. En este listado destacan especialmente los nuevos requisitos sobre monedas virtuales e inversiones, sujetos ahora a un control mucho más estricto.
Febrero y marzo
Febrero siempre se consideró un mes tranquilo, pero en 2026 trajo una carga adicional. Desde el 1 de febrero hasta el 2 de marzo, las empresas y autónomos deben presentar el informe anual sobre operaciones con terceros. En marzo, el foco se traslada a los activos en el extranjero: antes de finalizar el mes es necesario declarar las criptomonedas y otros bienes situados fuera de España. Estas exigencias han supuesto un verdadero reto para quienes acostumbraban a postergar el papeleo hasta el último momento.
Abril y mayo
Abril marca el inicio de la campaña de declaración de la renta. Desde los primeros días del mes, se empiezan a recibir los informes de retenciones, los impuestos trimestrales y el primer pago del impuesto de sociedades. El 8 de abril se inicia oficialmente la campaña de declaración de la renta y del impuesto sobre el patrimonio. En mayo se habilita la posibilidad de presentar la declaración por teléfono, y a finales de mes es posible solicitar cita presencial en la Agencia Tributaria. Estas novedades buscan facilitar el proceso a los ciudadanos, aunque en la práctica muchos han tenido que enfrentarse a colas y fallos técnicos.
Verano y otoño
Los meses de verano tampoco dan respiro: hasta el 25 de junio debe completarse la presentación de la declaración de la renta si se elige el pago a través del banco. Hasta finales de junio es el plazo límite para los demás casos y para la declaración del impuesto sobre el patrimonio. En julio llega el turno del segundo trimestre: de nuevo declaraciones de retenciones, alquileres, rentas del capital y el IVA. Para el 25 de julio, las empresas deben saldar las obligaciones anuales del impuesto de sociedades y el impuesto sobre la renta de no residentes.
En otoño, octubre inicia una nueva oleada de declaraciones: el tercer trimestre trae otra ronda de informes y pagos. Se presta especial atención al segundo pago del impuesto de sociedades. En noviembre se cumple el plazo para el segundo pago de la declaración de la renta para quienes escogieron el pago fraccionado. Diciembre cierra el año con el tercer pago del impuesto de sociedades, poniendo fin al maratón fiscal.
Monedas virtuales y nuevos riesgos
En 2026 se presta especial atención a las operaciones con criptomonedas y activos en el extranjero. Por primera vez se introducen formularios separados para declarar monedas virtuales, además de endurecerse los requisitos para la divulgación de información sobre cuentas e inversiones en el extranjero. El incumplimiento de los plazos o la presentación de información incompleta ahora puede acarrear no solo multas, sino también el bloqueo de cuentas. Muchos expertos señalan que estas medidas responden al aumento de las operaciones con activos digitales y los intentos de evasión fiscal.
Para quienes desean evitar sorpresas desagradables, se recomienda integrar con antelación el calendario fiscal en sus agendas personales. Esto permite no pasar por alto ninguna fecha importante y evitar sanciones. En un contexto de mayor control y constantes cambios legislativos, la atención al detalle se convierte en el principal aliado del contribuyente.
La Agencia Tributaria de España ha reforzado en 2026 el control sobre la presentación puntual de las declaraciones y la exhaustividad de los datos aportados. El organismo está implementando activamente servicios digitales que permiten a ciudadanos y empresas monitorear en tiempo real sus obligaciones tributarias. Se presta especial atención a la transparencia de las operaciones con monedas virtuales y activos en el extranjero. Los nuevos formularios de declaración y el endurecimiento de los plazos de entrega forman parte de la estrategia para combatir la evasión fiscal y aumentar la recaudación del presupuesto nacional.












