
La tarde del miércoles, Barcelona fue escenario de una multitudinaria manifestación en apoyo a los habitantes de Gaza. Miles de personas salieron a las calles para mostrar su solidaridad con el pueblo palestino. Según distintas estimaciones, en la marcha participaron entre 15.000 y 50.000 personas. Sin embargo, el ambiente pacífico no se mantuvo hasta el final: el evento culminó con graves incidentes.
Durante la marcha, algunos grupos adoptaron una actitud violenta: se registraron incendios de contenedores de basura y destrozos en escaparates de comercios. La policía tuvo que intervenir para evitar la extensión de los disturbios. Como resultado de la actuación policial, fueron detenidas 15 personas, de las cuales 11 eran menores de edad.
La situación fue especialmente tensa frente al consulado de Israel, donde los manifestantes intentaron derribar las vallas y arrojaron piedras contra la policía. Los agentes utilizaron gas pimienta y otros medios especiales para dispersar la multitud y restablecer el orden. En ese momento, además de piedras, se lanzaron también petardos y bengalas encendidas en dirección al edificio y a los agentes.
Los bomberos también participaron en la eliminación de las consecuencias, ya que tuvieron que apagar contenedores en llamas en una de las calles centrales. Además, durante la manifestación resultó dañado uno de los restaurantes de comida rápida, cuya fachada fue afectada. A pesar de los disturbios a gran escala, la mayoría de los participantes en la marcha no participaron en acciones agresivas y se dispersaron pacíficamente al finalizar el evento.
Los organizadores de la marcha subrayaron que su objetivo era expresar pacíficamente su protesta contra la situación en Gaza. Sin embargo, las acciones de ciertos grupos radicales provocaron una escalada y la intervención policial. Las autoridades municipales ya han declarado su intención de investigar exhaustivamente lo ocurrido y llevar ante la justicia a todos los responsables de actos de vandalismo.











