
La mañana del lunes, en las aguas del Atlántico, a unos veinte kilómetros de El Hierro, se desplegó una gran operación de rescate. Los servicios marítimos españoles pusieron a salvo a 235 personas que viajaban en una embarcación sobrecargada. Entre ellos se encontraban 22 niños. El viaje duró casi doce días y durante ese tiempo los migrantes enfrentaron serias dificultades.
La embarcación zarpó de Gunjur, en Gambia. A bordo iban hombres y mujeres, la mayoría procedentes de países de África Occidental: Malí, Senegal, Guinea, Gambia, Mauritania, Costa de Marfil y Níger. Según los rescatados, el trayecto estuvo lleno de peligros y las condiciones en la nave se volvían cada vez más difíciles con cada jornada.
El avistamiento de la embarcación fue posible gracias a un sistema de vigilancia instalado en la costa. El radar detectó el movimiento del bote al suroeste de La Restinga. Debido al elevado número de personas a bordo y al empeoramiento del clima, se enviaron inmediatamente dos embarcaciones de rescate al lugar de los hechos. Los intentos de remolcar la embarcación resultaron imposibles: las olas y el viento no permitían realizar la operación con seguridad.
Finalmente, todos los pasajeros fueron trasladados a los barcos de rescate y llevados al puerto de La Restinga. Una vez en tierra, médicos y voluntarios brindaron la ayuda necesaria a quienes lo requerían. Muchos de los rescatados estaban exhaustos y deshidratados, pero se evitó que sufrieran lesiones graves. La operación ha sido una de las más grandes en los últimos meses en esta zona de las Islas Canarias.












