
En Badia del Vallès, pocos vecinos sospechan que dentro de un año tendrán que afrontar un nuevo impuesto obligatorio. A partir de 2026, los 4.815 propietarios de viviendas —una parte importante de la población— deberán pagar el llamado impuesto metropolitano. La cuota media rondará los 13,75 euros, pero para muchos esta noticia ha resultado totalmente inesperada.
Hasta ahora, la mayoría de los propietarios de este municipio estaban exentos de este tributo gracias a bonificaciones vigentes. Si el valor catastral de la vivienda no superaba los 49.000 euros, no era necesario pagarlo. En Badia del Vallès, la mayoría de los pisos están en este supuesto. Sin embargo, la situación está cambiando: la nueva política fiscal aprobada por la dirección del Área Metropolitana de Barcelona elimina estos beneficios anteriores.
El motivo de estos cambios han sido varias sentencias que consideraron injusta la diferencia de tarifas entre empresas y particulares. Como resultado, a partir de 2026, casi el 75% de los propietarios locales —que hasta ahora no pagaban este impuesto— pasarán a ser nuevos contribuyentes. Para una cuarta parte de ellos la cantidad será simbólica —menos de cinco euros—, otro tanto pagará entre seis y diez euros, y el resto tendrá que abonar entre 14 y 18 euros.
Presión financiera para los vecinos y respuesta de las autoridades
El alcalde de la ciudad, Josep Martínez Valencia, reconoce que este cambio supondrá un duro golpe para el presupuesto familiar de muchos vecinos. Señala que el ayuntamiento necesita ingresos de varias fuentes, incluidos fondos regionales y metropolitanos, para mantener la infraestructura y los programas sociales. Aun así, las autoridades planean congelar el tipo del impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) para 2026 con el fin de aliviar, aunque sea mínimamente, el aumento de la presión fiscal.
En los últimos años, los pagos anuales del impuesto sobre la propiedad ya han aumentado entre 15 y 20 euros. Ahora a estos gastos se sumará otra tasa obligatoria. Las autoridades insisten en que estos fondos se destinan a financiar servicios públicos, pero para muchos vecinos esto no es un gran consuelo.
Desinformación y malestar entre la población
En la vida cotidiana, el tema de los nuevos impuestos apenas se menciona. Muchos ni siquiera están al tanto de los cambios que se avecinan. Incluso los empleados de farmacias y comercios locales se sorprenden al oír hablar de la nueva tasa. Solo los expertos inmobiliarios están informados, ya que han tenido que lidiar con impuestos similares en ciudades vecinas.
En los próximos meses, los habitantes de Badia del Vallès tendrán que informarse sobre las nuevas normativas y prepararse para gastos adicionales. Para una ciudad con bajos ingresos, esto supondrá una dura prueba, y para las autoridades, un desafío en cuanto a su capacidad para explicar y defender sus decisiones ante la ciudadanía.











