
En Estrasburgo hoy se escuchó un discurso que difícilmente será olvidado en los próximos años. El rey de España, Felipe VI, intervino ante los diputados del Parlamento Europeo para conmemorar el 40 aniversario del ingreso del país a la Unión Europea. El ambiente en la sala era tenso: las expectativas hacia el monarca eran altas, ya que España ha pasado en estas décadas de ser una recién llegada a convertirse en uno de los actores clave de la Europa unificada.
Felipe VI no se limitó a palabras formales. Su intervención fue un llamado a la acción: a una mayor unidad y a la búsqueda de nuevos puntos de encuentro entre los países. Recordó que España no solo se sumó al proyecto europeo, sino que aportó su energía, sus ideas y su experiencia. Según el rey, Europa fue la que ayudó a España a convertirse en un país moderno, abierto y dinámico, y que ahora ha llegado el momento de devolver ese apoyo y respaldar a la Unión en tiempos difíciles.
España y Europa
El monarca destacó que, en 40 años de membresía, España ha cambiado por completo. Habló de la transformación que trajo la integración europea: desde la economía hasta el ámbito social, desde la educación hasta la justicia. Felipe VI subrayó que España se ha convertido en un ejemplo para otros países, mostrando cómo aprovechar las oportunidades que ofrece ser miembro de la UE.
El rey prestó especial atención a los temas de derechos civiles, justicia e igualdad. Recordó que España participa activamente en la configuración de la agenda europea en estos ámbitos. En sus palabras se percibía el orgullo de que el país no solo sigue las tendencias, sino que también las marca. Sin embargo, Felipe VI no ocultó que todavía queda mucho por hacer y que Europa necesita nuevas ideas y decisiones valientes.
Llamado a la unidad
En su discurso, el rey tampoco pasó por alto los desafíos que enfrenta la Unión Europea. Habló sobre la necesidad de ‘más Europa’, no solo en la economía, sino también en cuestiones de seguridad, migración y clima. Según Felipe VI, solo una Europa cohesionada podrá hacer frente a las amenazas externas y a las discrepancias internas.
El monarca hizo hincapié en el papel de España como puente entre Europa y América Latina. Destacó que la voz de una Europa unida debe ser fuerte y clara en el escenario internacional. En este contexto, España está dispuesta a asumir una responsabilidad adicional y convertirse en un nexo entre continentes.
Perspectiva histórica
Felipe VI recordó que su país ingresó en la Unión Europea en 1986, cuando España apenas comenzaba su camino hacia la democracia y la prosperidad. En estos años, según sus palabras, el país ha superado muchas pruebas, pero siempre se ha mantenido fiel a los valores europeos. El rey subrayó que el proyecto de la UE no es solo economía, sino también un espacio de libertad, justicia y solidaridad.
Al recordar su primera intervención en el Parlamento Europeo en 2015, Felipe VI volvió a destacar que la idea europea sigue siendo vigente a pesar de todas las crisis y cambios. Hizo un llamado a los diputados a no perder la fe en un proyecto que ha brindado paz, estabilidad y nuevas oportunidades a millones de personas.
Mirada hacia el futuro
Al concluir su discurso, el rey de España se dirigió a las nuevas generaciones. Subrayó que son ellas quienes deberán construir una nueva Europa: más justa, abierta y fuerte. Felipe VI expresó su confianza en que España seguirá desempeñando un papel activo en el desarrollo de la unión, aportando su contribución al proyecto común.
El discurso del rey en Estrasburgo fue más que un acto protocolario; representó un auténtico manifiesto de unidad europea. En un contexto de debates constantes sobre el futuro de la UE, las palabras de Felipe VI sonaron como un recordatorio: solo unidos Europa podrá superar cualquier dificultad. Según el monarca, España está preparada para avanzar y liderar.












