
Los habitantes de Bilbao se enfrentaron esta mañana a dificultades inesperadas: el servicio de metro quedó paralizado en uno de los tramos más concurridos. El problema surgió entre las estaciones San Ignacio y Sarriko, cuando uno de los trenes se averió de forma repentina. Esto ocurrió en plena hora punta matutina, cuando miles de ciudadanos se dirigen al trabajo y a sus centros de estudio.
Como resultado del incidente, el tráfico entre Indautxu y Cruces se detuvo por completo durante más de una hora. Las plataformas pronto se llenaron de multitudes, muchos de los cuales no entendieron de inmediato lo que estaba pasando. Algunos pasajeros, sin esperar información, compraron sus billetes y solo después de pasar los torniquetes se enteraron de que los trenes no circulaban. Se vieron obligados a buscar alternativas para llegar a su destino: algunos optaron por el autobús, otros pidieron un taxi y los más decididos continuaron a pie.
Mientras los técnicos trabajaban para solucionar la avería, toda la red de metro se vio afectada por retrasos. En la línea dos, los trenes solo operaban entre Santurce y Cruces, y en la línea uno el tráfico se interrumpía en San Ignacio. El resto de los tramos también sufría alteraciones en los horarios, lo que provocó frustración y descontento entre los usuarios. En algunos puntos se formaron largas colas para los autobuses y taxis y el ambiente en las estaciones era tenso.
La situación fue especialmente difícil para quienes se dirigían a reuniones importantes o a clases. Los usuarios se quejaron por la falta de información clara y porque tuvieron que gastar tiempo y dinero extra. Algunos recordaron un incidente similar ocurrido el año pasado, cuando, debido a daños en la catenaria, el metro estuvo parado varias horas. En aquella ocasión, recuperar el horario habitual llevó casi todo el día.
Hacia las diez de la mañana se logró reanudar la circulación de trenes entre San Ignacio e Indautxu, aunque los retrasos persistieron durante algún tiempo. Los pasajeros esperan que estos contratiempos no se vuelvan habituales, ya que para muchos el metro es la única forma rápida de llegar al trabajo o a la universidad en una gran ciudad.












