
El hallazgo de documentos secretos en el archivo de Sevilla se ha convertido en un hecho clave para comprender la historia de los conflictos laborales y la represión política en España. Por primera vez en décadas, se han obtenido pruebas directas de cómo la situación política de los años 30 influyó en la vida de empleados de una de las mayores fábricas del país. Estos materiales arrojan luz sobre los métodos de control y presión ejercidos sobre los trabajadores durante los años de la Guerra Civil.
Durante la organización de los fondos archivísticos de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, el personal encontró una carpeta de cuero inusual con las anotaciones «Confidencial» y «Muy reservado». Dentro había decenas de documentos datados entre 1936 y 1938, que describían en detalle las razones de los despidos por motivos políticos. Según señala El Pais, el hallazgo fue casual: la carpeta estaba oculta bajo viejos papeles en una caja de los años 70, aunque el archivo solo ingresó al almacén en 2021.
Listados secretos y expedientes personales
Entre los materiales encontrados figuran listas de empleados despedidos, clasificadas por género, así como informes sobre la conducta y actividad política de cada uno. Los documentos detallan nombres, apellidos, afiliaciones sindicales e incluso circunstancias familiares. Se prestaba especial atención a las trabajadoras, acusadas de «deslealtad al movimiento militar» o de apoyar la «propaganda marxista». Las decisiones de despido se tomaban tras investigaciones iniciadas por la dirección de la fábrica.
En una de las cartas, fechada en agosto de 1938, se solicita verificar la actividad política de un trabajador antes y después del golpe militar. En otros documentos aparecen anotaciones como «Confidencial» y «Muy reservado», así como comentarios manuscritos sobre la conducta de empleados concretos. Algunos informes incluyen recomendaciones para endurecer el control, incluso sugiriendo la introducción de señales especiales para los obreros.
Control y vigilancia
Los archivos muestran hasta qué punto la dirección de la fábrica supervisaba cuidadosamente el ambiente entre los empleados. Los informes mencionan la existencia de informantes que asistían a reuniones sindicales y reportaban sobre el clima laboral. Se prestaba especial atención a la actividad de la asociación Nicot, que agrupaba a los trabajadores del tabaco desde 1918. En uno de los documentos se señala que casi toda la directiva de la asociación compartía ideas comunistas, a excepción del presidente.
En los expedientes personales aparecen valoraciones sobre el comportamiento: por ejemplo, a una trabajadora se le reprochaba su “excesiva tendencia a la indisciplina” debido a su deseo de trasladarse a Madrid; a otra se le atribuían “trastornos psicológicos” por la actividad política de su esposo. Una de las cartas describe en detalle los movimientos de dos hermanas empleadas, sus viajes e incluso que el marido de una de ellas tenía acceso libre a la fábrica, algo considerado inaceptable para el personal común.
Contexto histórico y consecuencias
Los documentos también incluyen listas de empleados sospechosos de vínculos con el Frente Popular, indicando direcciones y cargos. Una de esas listas fue firmada por el entonces gobernador de Sevilla, Pedro Pareja. Según El País, la Fábrica de Tabacos en aquellos años era no solo un centro industrial, sino también un referente social, donde surgieron los primeros colectivos laborales femeninos con un alto grado de autonomía.
En la década de 1930, la empresa pertenecía a la Compañía Arrendataria de Tabacos, y tras la guerra pasó a manos de Tabacalera. Los hallazgos documentales confirman que la fábrica desempeñó un papel clave en el desarrollo de los movimientos laborales y la consolidación del trabajo femenino en España. Según russpain.com, este tipo de documentos rara vez se hacen públicos, lo que convierte este descubrimiento en un valioso recurso para investigadores.
En los últimos años, en España se han multiplicado las noticias sobre hallazgos de archivos relacionados con la Guerra Civil y la represión. Por ejemplo, en 2024 se encontraron en Madrid documentos sobre el destino de ferroviarios despedidos por razones políticas. En Barcelona, en 2025 se desclasificaron archivos sindicales que también recogían información sobre despidos masivos y vigilancia a trabajadores. Estos descubrimientos ofrecen nuevas perspectivas sobre la historia de las relaciones laborales y el papel del Estado en la vida cotidiana.












