
La pérdida de un ser querido siempre representa una prueba, pero cuando se trata de una figura pública, el drama personal adquiere un matiz especial. El fallecimiento de Felicidad Hidalgo García, madre del reconocido presentador del tiempo Roberto Brasero, se ha convertido no solo en una tragedia familiar, sino también en un suceso que ha conmovido a muchos seguidores del presentador en toda España. En estos días, la atención pública está puesta en la familia Brasero, donde cada muestra de apoyo y palabra de condolencia cobra un valor especial.
Felicidad falleció en su ciudad natal a los 95 años. Para Roberto y sus numerosos familiares, fue un momento en que la rutina cotidiana se rompió y los recuerdos del pasado resurgieron con fuerza. El próximo domingo 11 de febrero se celebrará la ceremonia de despedida en la capilla del Tanatorio Hermanos Agüero, a la que asistirán no solo los allegados, sino también amigos de la familia, para rendir homenaje a una mujer cuya vida estuvo indisolublemente ligada al cuidado de los suyos.
En los últimos años, Felicidad se había mantenido como el centro de las reuniones familiares, reuniendo a hijos, nietos y bisnietos. Su ausencia ha llevado a una reflexión sobre los valores y ha recordado la fragilidad de los lazos familiares. En redes sociales y televisión se han difundido imágenes en las que Roberto compartía momentos entrañables junto a su madre, lo que provocó una respuesta de miles de espectadores.
Vínculos familiares
Felicidad Hidalgo García no solo fue madre de cuatro hijos —Roberto, Paco, Carlos y Gloria—, sino también guardiana de las tradiciones transmitidas de generación en generación. A su alrededor se formó un sólido círculo familiar que incluía no solo a sus hijos, sino también a sus cónyuges, numerosos nietos, bisnietos, hermanos, sobrinos y otros familiares. Todos reconocían su papel especial en mantener la calidez y unión familiar.
Las celebraciones familiares, como el Día de la Madre o la Navidad, siempre contaban con su presencia. En las fotografías que Roberto compartía con sus seguidores, Felicidad aparecía siempre en el centro, rodeada de sonrisas y abrazos. Estos instantes se convirtieron en símbolo de la unidad y el cariño que ella transmitía a sus seres queridos.
Ahora, mientras la familia se prepara para la despedida, muchos recuerdan cómo Felicidad sabía encontrar palabras para cada uno, brindar apoyo en los momentos difíciles y compartir la alegría por los logros de hijos y nietos. Su partida ha dejado un vacío imposible de llenar, pero su recuerdo sigue vivo en los corazones de sus seres queridos.
Reacción de la sociedad
La noticia de la muerte de la madre de Roberto Brasero se difundió rápidamente en los medios. Colegas de televisión, amigos y seguidores del presentador expresaron sus condolencias, destacando su fortaleza y sinceridad en estos momentos difíciles. Muchos señalan que acontecimientos así recuerdan que detrás de la imagen en pantalla siempre hay una persona con alegrías y pérdidas propias.
El aumento del interés público por la vida privada de Brasero no es casualidad: tras años de trabajo en televisión, se ha convertido para muchos en un símbolo de estabilidad y profesionalismo. Su sinceridad y disposición a compartir sus emociones personales lo han acercado al público. Por eso, la tragedia en su familia ha generado tanta repercusión.
En la sociedad española, el tema de la despedida de los padres siempre genera una reacción especial. Recientemente, el país ya vivió una oleada similar de emociones cuando el hijo de un conocido actor no pudo contener las lágrimas en el funeral de su padre. Esta historia, de la que se hablaba en el reportaje sobre la despedida de la familia de Fernando Esteso, también dio pie a discutir el valor de los lazos familiares y el apoyo en momentos difíciles.
Lo personal y lo público
A pesar de su notoriedad, Roberto Brasero siempre procuró proteger su vida privada del exceso de atención. Sin embargo, en estos momentos los límites entre lo personal y lo social se desdibujan. Su esposa Beatriz Francisca Pardou Lorenzo y sus cuatro hijos —Marina, Nerea, Iñigo Manuel y Rocío— se han convertido en su mayor apoyo en este periodo complicado.
En sus escasas entrevistas, Brasero ha destacado en varias ocasiones que es su familia la que le ayuda a mantener el equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Tras la muerte de su padre hace algunos años, compartió recuerdos de cómo sus padres le inculcaron los valores fundamentales. Ahora, con la partida de su madre, comienza una nueva etapa para él, llena de recuerdos y de replanteamiento del pasado.
Los seguidores destacan que incluso en los días más difíciles, Roberto no pierde la dignidad y sigue cumpliendo con sus obligaciones profesionales. Su ejemplo inspira a muchos que atraviesan pruebas similares, recordando la importancia del apoyo y la comprensión mutua en la familia.
Roberto Brasero es uno de los presentadores de meteorología más reconocidos de la televisión española. Su carrera comenzó hace más de dos décadas y, desde entonces, se ha convertido en una figura indispensable en los informativos diarios. A lo largo de los años, se ha ganado la confianza del público gracias a su precisión, carisma y su capacidad de explicar fenómenos complejos de forma sencilla. Además de sus logros profesionales, Brasero es conocido por su cercanía y la atención que presta a los detalles de su vida personal, lo que le ha acercado aún más a una amplia audiencia. Su familia siempre ha desempeñado un papel fundamental en la formación de su visión y su actitud ante la vida, y la pérdida de sus padres fue para él no solo una experiencia personal dolorosa, sino también una oportunidad para reflexionar profundamente sobre el valor del tiempo compartido con los seres queridos.












